La hincha de Rosario Central, de 32 años, murió tras recibir el impacto de una baldosa mientras regresaba en moto del clásico ante Newell's.
Ariel Matías Cabrera y Damián Reifenstuel fueron condenados a 20 años de prisión por el homicidio agravado por haber sido cometido en ocasión de un espectáculo deportivo, en carácter de coautores. Además, recibieron una inhabilitación de 15 años para desempeñarse como deportistas y la prohibición perpetua de ingresar a espectáculos de fútbol.
Juan José Masson, en tanto, recibió una pena de 18 años de prisión por el mismo delito y en carácter de coautor. También fue inhabilitado de por vida para concurrir a espectáculos de fútbol.
La audiencia se realizó en el Centro de Justicia Penal de Rosario. El tribunal estuvo integrado por Natalia Benvenuto, Jorge Rodríguez y Nicolás Vico Gimena.
Ivana Garcilazo volvía a su casa en moto después de presenciar la victoria 1-0 de Rosario Central ante Newell’s en el Gigante de Arroyito. En la esquina de Ovidio Lagos y Montevideo, hinchas de Newell’s arrojaron elementos contundentes contra simpatizantes de Central que circulaban por la calle. Una baldosa impactó en la cabeza de Garcilazo y le provocó un traumatismo craneoencefálico mortal.
Según la reconstrucción de la Fiscalía, Cabrera, Masson y Reifenstuel habían visto el partido en una casa ubicada en Iriondo y Catamarca y contribuyeron al ataque. Para la acusación, no era necesario establecer quién arrojó específicamente el bloque de material que mató a la víctima.
Las fiscales Laura Riccardo y Carla Ranciari habían pedido 30 años de prisión efectiva para cada imputado y la inhabilitación perpetua para concurrir a los estadios de Rosario Central y Newell’s. La querella, representada por el abogado Marcos Cella, adhirió a la calificación legal del Ministerio Público de la Acusación y reclamó 33 años de cárcel para cada acusado.