El sistema utiliza estructuras y materiales fijados, encastrados o atornillados, sin mezclas húmedas. Según expertos del sector, el valor subió 4% durante el mes.
En un escenario de costos de construcción elevados, la construcción en seco aparece como una alternativa frente a la compra de una vivienda terminada o a la edificación tradicional desde cero. Se trata de un sistema que evita el uso de mezclas húmedas para unir los componentes de una obra.
Los materiales se colocan sobre una estructura y se fijan, encastran o atornillan. Al no requerir tiempos de secado, el proceso puede agilizarse. Según Federico Azzollini, socio gerente de Icon+, una obra de este tipo suele demandar entre 25% y 40% menos tiempo que una construcción tradicional, aunque el plazo depende de cada proyecto.
En septiembre, el precio del metro cuadrado de las estructuras de acero galvanizado aumentó 4% y se ubicó cerca de los $2.800.000, de acuerdo con expertos del sector. El presupuesto final puede variar según las características del proyecto arquitectónico.
Ese valor resulta superior al del metro cuadrado tradicional, estimado en $1.637.795,31, según el Instituto de Estadística y Censos IDECBA, que registró una suba intermensual del 3,4%. El relevamiento de la ciudad de Buenos Aires no contempla el terreno, los impuestos, los honorarios profesionales, la comercialización ni la rentabilidad del desarrollador.
Entre las ventajas señaladas para la construcción en seco figuran una mayor previsibilidad de costos, un mejor aprovechamiento del espacio, menor humedad y la posibilidad de utilizar materiales reciclables con menos desperdicio. Los espesores de las paredes se ubican entre 14 y 15 centímetros, frente a los 35 a 45 centímetros de la construcción tradicional, mientras que las prestaciones estructurales, térmicas, acústicas y de resistencia al fuego pueden ser equivalentes.
En este sistema, la mano de obra representa entre 30% y 40% del costo y los materiales, el 60% restante. En la construcción tradicional, la distribución es de aproximadamente 50% para cada componente. Azzollini sostuvo que, si los materiales comienzan a bajar por la apertura de importaciones y la mano de obra aumenta, la alternativa puede volverse más atractiva.