Construcción modular e industrializada: qué oportunidades tiene Argentina para producir mejor

El modelo busca trasladar parte de la producción desde la obra hacia fábricas para elevar la productividad, reducir desperdicios y mejorar el control de costos, plazos y calidad.

La construcción modular e industrializada plantea modificar una dinámica habitual del sector: en lugar de montar en cada proyecto buena parte de la estructura productiva, propone fabricar componentes y módulos en plantas para trasladarlos luego al sitio donde serán instalados.

El trabajo en fábricas permite reunir maquinaria, tecnología, trabajadores especializados y conocimiento en un mismo entorno. Allí los procesos pueden estandarizarse, medirse y optimizarse, además de incorporar automatización, digitalización y robótica. La industrialización no apunta a eliminar el trabajo humano, sino a elevar la productividad de las horas trabajadas y concentrar a las personas en tareas de mayor valor, supervisión y capacidad técnica.

El modelo también puede mejorar la gestión ambiental de los proyectos. En un entorno controlado resulta posible medir con mayor precisión el uso de materiales, los desperdicios, los tiempos de producción y el consumo energético. De ese modo, la reducción de residuos y la eficiencia pueden contemplarse desde el diseño y la planificación, en vez de intentar corregirlas cuando la obra ya está en marcha.

Argentina cuenta con industria metalúrgica, empresas constructoras, profesionales, universidades, capacidades tecnológicas y compañías que desarrollan soluciones modulares e industrializadas. A esas capacidades se suma una demanda potencial de infraestructura relacionada con la energía, la minería, el petróleo y el gas, la industria, la vivienda y los servicios.

Los sistemas industrializados no necesariamente reemplazarían a la construcción tradicional: ambos pueden coexistir y la elección dependerá de la escala, la ubicación, las características y las necesidades de cada proyecto. Su expansión podría contribuir a enfrentar dificultades vinculadas con la disponibilidad de mano de obra, los plazos, la previsibilidad de costos, el control de calidad y la eficiencia ambiental.

La digitalización, la automatización, la inteligencia artificial, la robótica y el diseño modular están modificando la forma de proyectar y producir edificios. Para el país, el desafío consiste en vincular esas herramientas con el desarrollo de proveedores y la demanda de infraestructura, con el objetivo de construir más y producir mejor, con mayor productividad, calidad y eficiencia.

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