Los sistemas industrializados ofrecen alternativas como wood frame, paneles SIP, poste y viga y Mass Timber, con diferencias según la escala, las terminaciones y las prestaciones del proyecto.
La construcción en madera gana presencia en la Argentina impulsada por el aumento de los costos de obra, la búsqueda de mayor eficiencia energética y la posibilidad de acortar los tiempos de ejecución. Las viviendas industrializadas pueden partir de u$s900 por m2, frente a unos u$s1.600 del sistema tradicional, aunque las referencias del sector también ubican los valores entre u$s1.300 y u$s2.500 por m2, con un promedio estimado de u$s1.500.
Las cifras son orientativas y no siempre contemplan los mismos alcances de obra. La variación depende del sistema elegido, la superficie, la escala, las terminaciones y las prestaciones. Mariano Asensio, director de Construlab, señaló que el ahorro principal suele estar en la productividad: la prefabricación puede reducir entre un 50% y un 60% los plazos, optimizar la mano de obra y limitar los imprevistos. En algunos proyectos, el trabajo puede pasar de los 10 o 12 meses de una obra convencional a un período de entre tres y cinco meses.
Entre las tecnologías disponibles se encuentran el wood frame, los paneles SIP, el sistema de poste y viga y las soluciones de Mass Timber, como CLT y GLT. Vicente Mazzitelli, del Instituto de la Construcción con Madera (ICM), explicó que el wood frame utiliza piezas pequeñas para paredes, entrepisos y techos, mientras que los paneles SIP combinan estructura y aislación en componentes prefabricados. El poste y viga permite resolver ambientes amplios y grandes superficies vidriadas; el CLT forma paneles estructurales con capas de tablas cruzadas y el GLT se emplea principalmente en vigas y columnas de grandes dimensiones.
El ingeniero Eduardo Torran y Gaston Salvagno, socios de Madera Estructural, indicaron que no hay una tecnología superior para todos los casos. La decisión depende del diseño, las exigencias estructurales y térmicas, la disponibilidad de materiales, los plazos y el nivel de industrialización buscado. Las estructuras de madera, al ser más livianas que las de hormigón y mampostería, pueden requerir fundaciones menos exigentes y reducir el consumo de hormigón.
La madera también permite incorporar aislantes dentro de la estructura y tiene menor conductividad térmica que el acero y el hormigón. Según Asensio, una envolvente correctamente diseñada puede generar ahorros de hasta un 40% en calefacción y refrigeración. Sin embargo, la durabilidad exige proteger la construcción de la humedad, asegurar la ventilación y realizar impermeabilizaciones y tratamientos contra insectos y hongos. Los especialistas también advierten que el desempeño acústico depende de la combinación de placas, cámaras y materiales aislantes.
El sector enfrenta prejuicios vinculados con la calidad, el mantenimiento, la durabilidad y el riesgo de incendio. Daniel Vier, secretario general de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), destacó que la industrialización puede agregar valor a la producción forestal, mientras que Martín Welbers, titular de Maderera Newton, remarcó la necesidad de capacitar a profesionales y trabajadores. La expansión también requiere mayor disponibilidad de madera estructural clasificada y más conocimiento por parte de desarrolladores, aseguradoras y entidades financieras.