La inflación de septiembre alcanzaría el 2,1 por ciento, de acuerdo con proyecciones privadas. De confirmarse, el índice dejaría atrás el 1,7 por ciento de agosto, un registro que estuvo influido por la caída de los precios estacionales.
El escenario previsto combina un nuevo impulso en alimentos con regulados que continúan por encima del promedio. Al mismo tiempo, la inflación núcleo, asociada a la dinámica inercial de los precios, se mantiene cerca de un piso del 1,8 por ciento mensual.
El peso de los componentes estacionales
CP Consultora anticipó para septiembre un aumento del 4,2 por ciento en los precios estacionales, principalmente por el comportamiento de frutas y verduras. La evolución se acercaría a la referencia de julio y contrastaría con agosto, cuando ese componente tuvo una deflación del 0,9 por ciento.
La baja de los estacionales había contribuido a que la inflación general de agosto llegara a su menor nivel en lo que va de 2026. En ese resultado incidieron especialmente los retrocesos registrados en paquetes turísticos y textiles.
El relevamiento de CP Consultora en supermercados detectó aumentos importantes durante las primeras dos semanas de septiembre. Las variaciones se concentraron en carnes y derivados, además de frutas y verduras. Con información hasta mediados de mes, la firma estimó que Alimentos y Bebidas superaría el 2 por ciento mensual, frente al 1,7 por ciento de agosto.
La inflación núcleo y los regulados
Para el Grupo Atenas, una señal de cambio en la dinámica requeriría que la inflación núcleo bajara del 1,8 por ciento en septiembre. Si volviera a ubicarse en ese nivel por cuarto mes consecutivo, la consultora consideraría confirmado el piso y atribuiría el resultado de agosto al efecto estacional.
Los precios regulados también siguen presionando sobre el índice. En agosto avanzaron 2,2 por ciento y, en la medición interanual, acumularon un 44 por ciento. En esa misma comparación, los estacionales alcanzaron el 24 por ciento y la inflación núcleo, el 32 por ciento.
Las consultoras señalaron que el proceso de desinflación permanece por encima del 30 por ciento anual desde hace más de un año. CP Consultora advirtió además sobre el costo creciente de la estrategia para la actividad y los ingresos, mientras que el Grupo Atenas sostuvo que la desaceleración interanual se encuentra detenida desde hace ocho meses.
La brecha entre bienes y servicios
La clasificación del Indec muestra una evolución desigual: los servicios acumulan una inflación del 41,8 por ciento, contra el 29,5 por ciento de los bienes. Según el Grupo Atenas, la diferencia responde al efecto del tipo de cambio y de la apertura importadora sobre los productos transables, mientras que los no transables continúan ajustándose por factores como salarios, alquileres, tarifas y medicina prepaga.
En ese marco, los analistas plantearon que una eventual corrección del dólar podría trasladarse con rapidez a los precios. El comportamiento de septiembre será observado para determinar si la desaceleración logra extenderse a la inflación núcleo o si el resultado de agosto quedó limitado a factores estacionales.