En muchas pymes, los dueños concentran decisiones y dificultan la sucesión. Delegar responsabilidades también puede ayudar a pensar una vida más allá de la actividad laboral.
La profesión, el cargo o la empresa suelen formar parte de la respuesta cuando alguien pregunta quién es. Esa identificación puede ser especialmente intensa en quienes construyeron un negocio desde cero y durante años resolvieron problemas, tomaron decisiones y estuvieron disponibles para todo.
En muchas pymes, esa relación con la actividad aparece en la dificultad para delegar. El dueño conoce a los clientes, controla los presupuestos y busca intervenir en cada definición. Como consecuencia, los empleados esperan su aprobación y algunos proyectos se retrasan cuando no está disponible.
El problema también puede surgir cuando la empresa necesita una forma de organización diferente. Formar responsables de área, compartir decisiones y permitir que otros propongan soluciones son cambios que a veces se postergan por temor a perder autoridad, dejar de estar informado o dejar de ser necesario. En las empresas familiares, esto puede demorar la participación efectiva de los hijos y extender durante años una sucesión que debería prepararse con anticipación.
Una transición ordenada requiere definir responsabilidades, transmitir el funcionamiento del negocio y permitir que otras personas tomen decisiones mientras el fundador todavía está presente. Esperar a que se retire para comenzar a organizar ese proceso mantiene a la empresa dependiente de una sola persona. Algo similar puede ocurrir con gerentes que permanecen en puestos que ya no disfrutan porque sienten que cambiar de trabajo implicaría perder lo conseguido.
La dificultad para alejarse también se observa fuera del horario laboral. Cuando toda la semana gira alrededor de la empresa y se postergan encuentros o actividades personales, puede resultar difícil imaginar qué hacer al vender el negocio, jubilarse o reducir la participación. Una alternativa es identificar decisiones que otro integrante del equipo ya puede asumir y revisar qué tareas se conservan por costumbre. Delegar permite que otros crezcan y reduce las interrupciones en el funcionamiento de la empresa.
Después de muchos años, una persona puede seguir disfrutando de su profesión y, al mismo tiempo, querer dedicarle menos horas, desarrollar otros intereses u ocupar un lugar diferente. Anticipar esos cambios permite organizar tanto el futuro del negocio como el propio. El material corresponde a un doctor en psicología, docente, autor y conferencista.