Cuatro rituales funerarios que muestran distintas formas de entender la muerte

Del Día de Muertos en México a los ataúdes figurativos de Ghana, distintas comunidades combinan creencias religiosas, memoria familiar y expresiones culturales para despedir a sus difuntos.

Las ceremonias funerarias reflejan las creencias con las que cada sociedad interpreta la muerte. En algunas tradiciones, el fallecimiento marca una transición espiritual o el comienzo de un nuevo ciclo; en otras, el homenaje busca conservar la identidad y la historia de la persona que murió.

En México, el Día de Muertos se celebra cada año entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre. Las familias preparan ofrendas con fotografías, alimentos, bebidas y objetos pertenecientes a sus seres queridos, además de flores de cempasúchil, calaveras de azúcar y pan de muerto. La tradición sostiene que los espíritus regresan temporalmente al mundo de los vivos, por lo que también se decoran tumbas y se comparten comidas, bebidas y canciones en los cementerios.

La celebración combina antiguas tradiciones de civilizaciones mesoamericanas, entre ellas las culturas maya y azteca, con las conmemoraciones católicas de Todos los Santos y los Fieles Difuntos. En 2008, la UNESCO la incorporó a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En la meseta tibetana, el entierro celestial vinculado con el budismo tibetano contempla la entrega del cuerpo a aves carroñeras, principalmente buitres. Antes del ritual pueden realizarse ofrendas y plegarias, mientras que un lama pronuncia las últimas oraciones y los ragyapas preparan los restos. La práctica se relaciona con la impermanencia y con la idea de que el cuerpo ya no es necesario para la conciencia del difunto.

En India, la cremación ocupa un lugar central en numerosas tradiciones hinduistas asociadas con la reencarnación. En ciudades como Varanasi, las familias realizan cremaciones a orillas del río Ganges y luego pueden depositar las cenizas en sus aguas, junto con flores, guirnaldas y plegarias. Estas prácticas se vinculan con la búsqueda de la moksha, la liberación del ciclo de reencarnaciones. En las orillas del río se realizan alrededor de 100.000 ceremonias funerarias por año, aunque la cifra puede variar según las localidades y los períodos considerados. A la vez, el Ganges enfrenta contaminación por vertidos urbanos e industriales y por residuos asociados con algunas ceremonias religiosas.

Entre determinadas comunidades del pueblo ga, en Ghana, los ataúdes pueden adoptar formas relacionadas con la vida del fallecido: guitarras, animales, vehículos, alimentos, herramientas o botellas. Son piezas artesanales que requieren carpintería, pintura y diseño, y buscan representar la profesión, los intereses o la posición social de la persona. Los modelos más complejos pueden tener precios elevados y no están al alcance de todas las familias. En conjunto, estas prácticas expresan distintas maneras de preservar la memoria y otorgar un sentido a la pérdida.

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