El libro completa una trilogía editada por el Fondo de Cultura Económica y analiza las consecuencias vigentes de los genocidios, la responsabilidad y el deterioro de los vínculos sociales.
“Culpas y responsabilidades” es el nuevo libro del sociólogo Daniel Feierstein y completa una trilogía iniciada con “Memorias y representaciones” (2012) y “Juicios” (2015). La obra examina cómo determinadas formas de individualismo pueden debilitar la cooperación y desligar a las personas de las consecuencias de sus actos.
El ensayo parte de la relación entre pudor, vergüenza, culpa y responsabilidad. Según Feierstein, la expansión de una noción de “culpa cero” contribuyó a construir una subjetividad que no considera necesario reparar las acciones capaces de afectar a otros. El anonimato de las plataformas digitales y la agresividad del discurso público profundizarían la desconfianza, la fragmentación y el deterioro de las condiciones para construir autoridad.
La investigación retoma el terrorismo de Estado desplegado entre 1976 y 1983 y plantea que los perpetradores de una práctica social genocida se eximen de la vergüenza asociada con actos que quebrantan los límites de la convivencia. El autor sostiene que son escasos los reportes de culpa o vergüenza entre quienes participaron de esas prácticas y vincula esa ausencia con la dificultad para reconocer responsabilidades.
En diálogo con Ámbito, Feierstein afirmó que el problema excede al formato digital y se relaciona con un proceso de extrema individualización iniciado en los años ‘90 de la mano del neoliberalismo. A su entender, la virtualización de los lazos sociales facilita el quiebre de emociones vinculadas con el cuerpo a cuerpo y permite formar una subjetividad capaz de no sentirse culpable y, por lo tanto, tampoco responsable.
El sociólogo también diferenció dictadura y fascismo. Señaló que la dictadura implica un quiebre del funcionamiento institucional y un ejercicio más vertical del poder, mientras que el fascismo aparece como una capacidad de irradiación horizontal de emociones negativas. Además, sostuvo que las nuevas derechas proponen una transformación subjetiva basada más en la manipulación del deseo y la individualización extrema que en el terror como herramienta fundamental.
Para Feierstein, la generación nacida a partir de 2000 enfrenta el desafío de volver a interpelar la elaboración del genocidio ocurrido en la Argentina. Comparó esa tarea con la intervención de la segunda generación, la de los hijos, durante mediados de los ‘90 y comienzos de los 2000, y planteó como interrogante qué interpelación podrá construir la tercera generación, la de los nietos, sobre sus padres.