David Choe rechazó u$s60.000 por pintar para Facebook y sus acciones llegaron a valer u$s200 millones

El artista recibió en 2005 la opción de cobrar en efectivo o aceptar participaciones de la entonces pequeña red social. Tras la salida a Wall Street en mayo de 2012, el valor estimado de esas acciones se multiplicó.

En 2005, David Choe fue contratado para pintar las paredes de las oficinas de Facebook en Palo Alto. El artista había pedido u$s60.000 por el trabajo, pero Sean Parker, uno de los primeros presidentes de la compañía, le ofreció recibir acciones por un valor equivalente en lugar del pago en efectivo.

Choe no conocía con claridad el potencial de la red social y consideraba ridícula la idea de que las personas pasaran tanto tiempo utilizándola. Aun así, aceptó la alternativa porque confiaba en el criterio de Parker. En ese momento, las participaciones no tenían cotización pública y no estaba claro cuánto podrían valer.

La decisión tomó otra dimensión en mayo de 2012, cuando Facebook comenzó a cotizar en Wall Street. Para entonces, las acciones que se atribuían al muralista fueron valuadas en aproximadamente u$s200 millones. Esa cifra correspondía al valor estimado de sus participaciones y no implicaba que Choe hubiera recibido ese monto en efectivo. Tampoco se conoció con precisión cuántas acciones conservó o vendió después.

Nacido en Los Ángeles en 1976, en una familia de inmigrantes surcoreanos, Choe comenzó a interesarse por el grafiti durante la adolescencia. Abandonó la escuela secundaria, viajó por distintos países y tuvo problemas con la policía, incluida una temporada en prisión en Japón. Antes de ser contratado por Facebook, había desarrollado una carrera con murales, ilustraciones, exposiciones y la historieta independiente Slow Jams.

El artista continúa trabajando y su patrimonio está estimado en u$s300 millones, aunque se desconoce cuánto conserva de sus antiguas acciones de Facebook y qué parte de su fortuna corresponde a otras inversiones. En 2021 estrenó The Choe Show y en 2023 actuó en la serie de Netflix Beef. También sigue desarrollando Munko, una pequeña ballena que dibuja desde hace más de dos décadas.

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