De una visión en 1983 al santuario de San Nicolás: la historia de Gladys Motta

La vecina aseguró haber visto a la Virgen María y describió una imagen que estaba archivada en una iglesia. Décadas después, permanece retirada bajo condición de clausura.

La historia del santuario de la Virgen del Rosario de San Nicolás comenzó con las experiencias relatadas por Gladys Herminia Quiroga de Motta, una vecina y madre de familia de esa ciudad bonaerense. El 25 de septiembre de 1983, cuando tenía 46 años, aseguró haber visto a una mujer vestida de azul, con un rosario en las manos y un niño en brazos.

El episodio volvió a repetirse tres días más tarde y nuevamente el 5 de octubre. Gladys mantuvo los hechos en reserva por temor a no ser creída o a que fueran interpretados como un problema psicológico, hasta que el 12 de octubre se los contó al sacerdote Carlos Pérez. Desde entonces, comenzó a recibir mensajes que atribuyó a la figura mariana. El 15 de noviembre, uno de ellos señaló: “Soy Patrona de esta región. Haced valer mis derechos”.

La Iglesia Católica sometió a la mujer a controles médicos y psicológicos. En paralelo, una investigación coordinada desde El Vaticano vinculó su descripción con una antigua escultura que permanecía guardada en una oficina abandonada de la iglesia de San Nicolás, en Buenos Aires. La imagen había sido emplazada originalmente en 1732, en el terreno donde hoy se encuentra el Obelisco, y luego fue trasladada a la Avenida Santa Fe. En 1884, había sido bendecida en Roma por el papa León XIII.

Como la figura estaba archivada y fuera de la vista del público, el material sostiene que Gladys no habría podido conocerla previamente. Esa coincidencia fue relacionada con otra frase atribuida a una de sus visiones: “Me tienen olvidada, pero he resurgido”. Entre las peticiones que transmitió también estuvo la construcción de un templo cerca del río Paraná.

El 24 de noviembre de 1983, Gladys concurrió junto con otras personas al terreno indicado. Allí, los presentes aseguraron haber visto un intenso rayo de luz. Luego comenzaron las obras y, el 19 de marzo de 1989, la imagen fue trasladada oficialmente desde la Catedral hasta el nuevo santuario.

En mayo de 2016, el entonces obispo Héctor Cardelli firmó un decreto en el que reconoció el carácter sobrenatural de los acontecimientos. En marzo de 2017, su sucesor, Mons. Hugo Santiago, informó que, después de solicitar autorización al Vaticano, dejarían de difundirse los mensajes atribuidos a la Virgen María. Actualmente, Gladys Motta tiene 89 años, vive retirada a metros del santuario y permanece bajo condición de clausura. El templo continúa recibiendo peregrinaciones multitudinarias.

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