Risottos, pastas, ensaladas y empanadas incorporan este ingrediente de sabor intenso en distintas combinaciones.
Cada 9 de octubre se celebra el Día del Queso Azul, un ingrediente que puede disfrutarse en preparaciones tan diversas como pastas, risottos, ensaladas y empanadas.
En Restaurant Museo Evita, los ravioles de calabaza se sirven con una crema de queso azul y ciboulette, en una combinación que contrapone el dulzor de la calabaza con el carácter del queso. La carta también ofrece una ensalada de rúcula con peras asadas, cebolla caramelizada, garrapiñadas de girasol y aderezo de aceto y oliva. Para los ravioles se sugiere Chardonnay, mientras que la ensalada puede acompañarse con un blanco fresco o un Malbec joven.
Tomate suma el queso azul a su risotto de calabaza, preparado con arroz cremoso, queso azul brûlée y praliné de frutos secos. El ingrediente también aparece en otras propuestas vinculadas con la cocina de estación y las influencias mediterráneas de la marca. El restaurante tiene sedes en Palermo Soho, Rosedal y Pilar, y funciona con formato all day.
En Del Río Cantina, el risotto de hongos combina arroz carnaroli, caldo de verduras, un mix de setas y agua de hidratación de boletus secos. El queso azul aporta cremosidad e intensidad a una preparación de perfil terroso. El local cuenta con una sede original en Saavedra y otra en Villa Urquiza, inaugurada este año, además de ofrecer cafetería durante la tarde.
La Capitana propone una ensalada con langostinos asados al hierro, hojas verdes, peras en reducción de Malbec, nueces y una reducción de aceto y oliva, junto con empanadas rellenas de queso azul, panceta, ciruela y mozzarella, disponibles fritas o al horno. Para estas opciones, un vino blanco con buena acidez puede aportar frescura y equilibrar la intensidad del queso.