Dinámica del deterioro salarial planificado

La capacidad de compra del salario ya perdió una cuarta parte en la última década, y seguirá cayendo si no cambia el modelo económico.

No alcanza con que los ingresos de la familia se vayan ajustando al mismo ritmo de la inflación (incluso aceptando que el índice de inflación, el IPC, representa cabalmente los aumentos mensuales de estos gastos corrientes). Esa situación no representa «un empate», porque los primeros, los gastos en servicios, aumentan mensualmente en porcentajes marcadamente más altos que el índice de inflación.

Por ·obra y gracia» de una política de reducción de subsidios (pasar los mayores costos a las tarifas) que el gobierno nacional defiende como una bandera irrenunciable. Es, además, un compromiso escrito sobre piedra con el FMI.

Lo que le está pasando a esa familia, entonces, y a muchas más, es que lo que se está reduciendo es su «ingreso disponible», el que le queda después de pagar los servicios. Es decir, la cantidad de personas ocupadas creció bastante más que la producción», agrega.

«En conjunto, los datos muestran un mercado laboral sometido a una doble presión: por un lado, cada vez más personas necesitan trabajar o ampliar sus fuentes de ingresos; por el otro, la estructura productiva no genera oportunidades suficientes para absorber esa mayor oferta en empleos de calidad.

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