Diagnósticos cualitativos atribuyen ese respaldo a identidades políticas, experiencias con la gestión anterior y expectativas de mejora, aunque distintos indicadores muestran dificultades en el agro, la construcción y el comercio.
Mientras la situación económica de numerosos sectores empeora, el Gobierno conserva un apoyo popular disminuido pero todavía apreciable. Los diagnósticos cualitativos identifican entre sus sostenes a militantes ligados a la identidad o la pertenencia, a personas que rechazan al gobierno anterior a partir de experiencias y evaluaciones propias, y a quienes aún esperan una mejora. Este último grupo representaría entre el 10% y el 15% de los votantes.
En el sector agropecuario, esa expectativa convive con un escenario complejo. Las retenciones continúan pese a las promesas de eliminarlas, mientras semillas, agroquímicos, fertilizantes y combustibles aumentaron sustancialmente en dólares debido a la sobrevaloración del peso. El semáforo de Coninagro sobre 19 economías regionales, correspondiente a agosto de 2026, ubicó a nueve en situación crítica, entre ellas la vitivinicultura, la yerba mate, el arroz, el algodón, la lechería y las hortalizas. Otras cinco quedaron en alerta o estables y cinco en crecimiento o con buena situación, como bovinos, ovinos, granos, miel y papa.
El mismo panorama incluye dificultades para las industrias de equipamiento y para las procesadoras de granos, entre ellas las de aceites vegetales y biocombustibles, afectadas por las importaciones y por la exportación de materias primas sin procesar. En ese contexto, quedan planteados los interrogantes sobre la capacidad de la oposición para desarrollar la cadena de valor agropecuaria y sobre la posibilidad de que el Gobierno elimine retenciones o reduzca costos mientras otorga beneficios fiscales, cambiarios y de comercio exterior mediante el RIGI a productores de combustibles, agroquímicos y fertilizantes.
La construcción también registra una fuerte contracción del empleo formal: pasó de 464.738 puestos en marzo de 2023 a unos 340 mil actualmente, una reducción aproximada de 124 mil empleos, equivalente al 34%. La caída de la inversión pública nacional fue compensada parcialmente por obras de las provincias centrales, mientras que la actividad privada recibió cierto impulso de proyectos civiles vinculados con el gas, el petróleo y la minería. Las pequeñas obras privadas, en gran medida asociadas al empleo informal, se encuentran casi totalmente detenidas, en línea con los envíos de cemento y hierro para construcción.
En el comercio, que representa el 39,8% del producto bruto geográfico, se registró una reducción de 152.000 puestos de trabajo registrados en el país entre noviembre de 2023 y julio de 2026. El cierre de locales y la caída de la facturación aparecen parcialmente compensados por ventas no registradas, operaciones digitales mediante Marketplace e importaciones realizadas por Courier o plataformas internacionales. Esas modalidades, según el material, implican también la importación de trabajo extranjero.
El cuadro se completa con altos costos en dólares, libre importación y una permanente formación de activos externos. El BCRA informa reservas netas negativas en unos 6.000 millones de dólares al descontar de las existencias totales las deudas en divisas o los depósitos en dólares. A esto se suman vencimientos próximos que, de acuerdo con el material, no podrían renovarse por el aumento del riesgo país. La evolución dependerá de eventuales cambios en el plan oficial, presentado en el presupuesto 2027, y de las propuestas de la oposición para modificar el estado de cosas, mientras los datos sectoriales conviven con las expectativas de quienes todavía respaldan al Gobierno.