Tras la derrota del domingo en la Bombonera, el equipo de Núñez quedó lejos en la tabla anual y solo podrá acceder a la Copa Libertadores 2027 si gana el torneo.
River fue perjudicado por decisiones de Nicolás Ramírez y de los integrantes del VAR en el superclásico, un condicionante que afectó el resultado. Sin embargo, el equipo también mostró un rendimiento futbolístico muy bajo, falta de personalidad y escasa jerarquía en un partido clave para acercarse a la clasificación a la Copa Libertadores 2027 y fortalecer el ciclo de Leonardo Ponzio como técnico interino, al menos hasta fin de año.
El planteo inicial dejó a River con un mediocampo conformado por jugadores muy jóvenes. Lautaro Pereyra, de 18 años, ingresó para formar el doble cinco con Andrada en lugar de Silva, mientras que JC Meza, también de 18, ocupó una posición distinta de la habitual. Mauro Arambarri, refuerzo uruguayo por el que se pagaron seis millones de euros, no fue considerado como alternativa.
La expulsión de Martínez Quarta llegó a los 10 minutos y modificó todavía más el encuentro. Ponzio retiró a Lucas Beltrán y Lautaro Rivero pasó a la zaga central, por lo que River quedó sin un delantero neto. En esa acción también hubo responsabilidades individuales: Otamendi salió lejos a intentar anticipar a Ascacibar o cortar su pase hacia Merentiel, y Martínez Quarta terminó derribando a la Bestia cuando el delantero había ganado la posición.
El equipo volvió a evidenciar problemas para defender las pelotas paradas, una falencia que ya había aparecido ante Aldosivi, Santa Fe y Gimnasia y Esgrima La Plata. Además, apenas remató tres veces contra el arco defendido por el colombiano Montero, solo una desde dentro del área, y ninguno de esos disparos llevó peligro. Thiago Almada, contratado por 20 millones de euros, tuvo un tiro libre favorable para su perfil, pero no acertó al arco.
La derrota se sumó a una serie de decisiones cuestionadas en la conformación del plantel: la salida de 14 jugadores, la pretemporada en Alicante con 18 futbolistas, la separación de Pezzella y las incorporaciones de Borré, Tobías Ramírez y Arambarri, además de la continuidad de Driussi. River quedó entre la espada y la pared en la tabla anual: si no se consagra campeón, volverá a mirar la Libertadores por televisión, con el impacto económico que eso implica.