Los hogares compran cantidades más pequeñas, eligen segundas marcas y recurren al fiado mientras los comercios enfrentan menor liquidez y mayores costos.
Las ventas de consumo masivo acumularon una baja del 2,7% durante los primeros nueve meses de 2026 frente al mismo período del año anterior, según datos de Scentia. En septiembre, el consumo retrocedió 1% mensual y 1,2% interanual, mientras que el nivel registrado quedó 16 puntos porcentuales por debajo de enero de 2023.
La menor disponibilidad de dinero modificó la forma de comprar en los comercios de cercanía. Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros, explicó en diálogo con Ámbito que muchas familias realizan compras pequeñas y frecuentes, limitadas a los productos indispensables. Entre los clientes también se observa una mayor búsqueda de segundas marcas y artículos de pymes, favorecidos por diferencias de precio que pueden ser amplias.
Un ejemplo citado por el sector es el pan lactal de aproximadamente 600 gramos: una presentación puede costar hasta $6.000 en un hipermercado, mientras que una alternativa de una empresa más pequeña ronda los $3.000. En los primeros nueve meses del año, las ventas de limpieza de ropa y hogar bajaron 6,4%; los perecederos, 6,2%; y los productos de desayuno y merienda, 5,6%. También disminuyeron los productos impulsivos, la higiene y cosmética y las bebidas sin alcohol. Las bebidas alcohólicas, en cambio, crecieron 3,5% y la categoría general de alimentación avanzó 0,1%.
El impacto no es igual en todas las localidades. En Parque Avellaneda, Mario Aquino señaló a Ámbito que la cantidad de clientes de su negocio cayó cerca de 15% y que el movimiento se concentra después del cobro de los salarios: según su experiencia, luego del día 15 y hacia el 20 del mes el dinero disponible se termina. En Punta Alta, Daniel Acuña describió un escenario diferente, con almacenes que atraviesan jornadas buenas y malas y otros que se benefician de la caída de las grandes superficies porque los vecinos compran cerca de sus casas.
El fiado volvió a tener un papel más visible, aunque su alcance depende de la relación entre comerciantes y clientes. Savore indicó que los acuerdos suelen ser una ayuda por pocos días y pueden involucrar entre $40.000 y $50.000, pero advirtió que los almacenes no tienen capacidad para financiar durante períodos prolongados. Aquino sostuvo que el aumento de las compras pendientes de pago redujo la liquidez y la cantidad de mercadería almacenada. En Punta Alta, Acuña afirmó que la recuperación del dinero resulta más probable porque los comerciantes conocen a sus clientes.
El retroceso también alcanzó a distintos canales comerciales. En septiembre, las ventas cayeron 5,3% en supermercados, 6,7% en mayoristas, 1,8% en autoservicios independientes y 3,9% en comercio electrónico. Los kioscos y canales tradicionales crecieron 2,3%, mientras que las farmacias avanzaron 2%. En el acumulado anual, los supermercados bajaron 3,8%, los autoservicios 3,1% y los mayoristas 3,2%. La Fundación ECOSUR registró además una baja de 1,2% en las ventas minoristas relevadas por CAME y un retroceso de 1% en los préstamos al consumo durante septiembre.