Entre 2024 y 2026 se redujo 40% el financiamiento frente a 2023, se congelaron las becas de alto rendimiento y los clubes de barrio recibieron una ejecución equivalente al 1,4% del presupuesto de ese año.
La estructura, la estrategia y el financiamiento aparecen como variables centrales para comprender cómo se organizan las entidades deportivas, quiénes toman las decisiones, cuáles son sus objetivos de largo plazo y cómo se distribuyen los recursos. El sistema incluye entidades educativas y comunitarias, clubes de barrio, instituciones federadas amateurs o semiprofesionales, ligas, federaciones y confederaciones provinciales, nacionales u olímpicas.
Durante años, el Estado argentino sostuvo un esquema insuficiente pero estable mediante los campeonatos Evita, aportes para infraestructura y gastos corrientes de entidades comunitarias y clubes barriales, apoyos a clubes federados y sus ligas, asistencia a través de ministerios o agencias y becas y subsidios para atletas de alta competencia. Los deportes profesionales masivos y las ligas comerciales o sindicales mantuvieron autonomía de los aportes estatales, aunque el Estado construyó estadios para grandes eventos.
Ese esquema promovió la incorporación de niños al deporte, la contención sociocomunitaria y la selección de atletas que luego competían en escalas provincial y nacional. Hasta 2009, el financiamiento nacional y provincial dependió de las preferencias políticas de los gobiernos. La Ley 26.573, vigente entre 2009 y 2017, estableció un impuesto del 1% sobre la telefonía móvil y otorgó autonomía presupuestaria, previsibilidad, becas constantes, obra social para atletas y recursos para giras de preparación olímpica.
Desde 2018, tras la eliminación de ese impuesto, el financiamiento volvió a quedar sujeto al Presupuesto Nacional y, en las provincias, a las decisiones de los gobiernos de turno. Entre 2024 y 2026, la reducción se profundizó: las partidas cayeron 40% respecto de 2023, las becas de alto rendimiento quedaron congeladas, solo se ejecutó el 1,4% del presupuesto de 2023 destinado a clubes de barrio y desaparecieron los programas de financiamiento para infraestructura comunitaria.
En el fútbol profesional argentino, 22 de los 46 delegados de la Asamblea de la AFA, equivalentes al 47,8%, corresponden a clubes de Primera División. Los demás representan a la Primera Nacional, Primera B, Primera C, Torneo Federal A y ligas regionales o grupos de interés. La Asamblea de la AFA tiene 46 delegados, frente a 141 votos en Brasil, 111 en Inglaterra, 100 en Australia y 11.500 en Francia, donde participan distintos sectores.
En materia de derechos audiovisuales, la AFA retiene el 18% y el 82% se distribuye entre los clubes de Primera División según pautas de historia, mérito o participación. Además, reciben montos fijos mensuales de 65 millones, 20 millones y 12 millones la Primera Nacional, la Primera B Metropolitana y la Primera C o el Torneo Federal, respectivamente. Este esquema convive con campeonatos de 30 equipos y solo dos ascensos y descensos, mientras los clubes suelen transferir jugadores a instituciones más poderosas o al exterior para financiarse. El material sostiene que la continuidad del sistema requiere un aporte estatal estable y suficiente, junto con estructuras más democráticas en los deportes profesionales y la preservación del deporte escolar, comunitario y barrial.