El FMI advierte que las tasas elevadas agravan los riesgos fiscales

Un estudio del organismo señala que el aumento de los rendimientos soberanos encarece el endeudamiento cuando la deuda ya es elevada y reclama planes creíbles de consolidación.

Los rendimientos de la deuda soberana a largo plazo aumentaron con fuerza en varias economías avanzadas. Entre febrero y septiembre, el promedio de los bonos gubernamentales a 10 años del Grupo de los Siete subió más de un punto porcentual y alcanzó su nivel más alto en casi dos décadas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que ese incremento eleva los costos de financiamiento en un contexto de endeudamiento elevado. Según sus proyecciones, la deuda pública mundial superará el 100% del producto interno bruto global para 2030, un nivel que no se registraba desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Entre los factores que presionan sobre los rendimientos figuran la crisis del petróleo, la inflación persistente, una mayor demanda de inversión y las expectativas de crecimiento vinculadas a la inteligencia artificial.

El organismo también prevé que el costo promedio efectivo de los intereses de la financiación pública pase del 2,3% en 2021 al 3,7% en 2031. En Estados Unidos, los pagos de intereses aumentarían desde aproximadamente el 2,8% del PIB antes de la pandemia hasta el 5,7% en 2031, una proporción equivalente al gasto proyectado en la Seguridad Social. En los países de bajos ingresos, esos pagos ya representan más del 15% de los ingresos fiscales totales.

El estudio “Fiscal-Monetary Interactions: The Role of Debt Maturity”, elaborado por Luca Bettarelli, Davide Furceri, Francesco Frangiamore, Anh Dinh Minh Nguyen y Francesco Scianna, concluye que una deuda elevada intensifica el impacto fiscal de las subas de tasas oficiales. También señala que los vencimientos más cortos aceleran la transmisión de las tasas altas hacia los costos de endeudamiento, mientras que una estructura de deuda con plazos más largos atenúa esos efectos.

El déficit primario mundial se ubicaría en torno al 3,3% del PIB en 2026, mientras que para estabilizar la relación entre deuda y producto interno bruto sería necesario reducirlo a cerca del 2,6%. El FMI indicó que las economías avanzadas con mayor deuda necesitan planes creíbles de mediano plazo y supuestos realistas, mientras que los mercados emergentes deben reducir sus vulnerabilidades fiscales y fortalecer la gestión de la deuda.

El organismo advirtió además que las condiciones favorables observadas en varias economías emergentes podrían revertirse si cambia el apetito por el riesgo, lo que reduciría el margen de emisión y ampliaría los diferenciales soberanos. Para los países de bajos ingresos, recomendó fortalecer los sistemas tributarios y mejorar la eficiencia del gasto. Según sus conclusiones, postergar el ajuste aumentaría la carga de intereses y obligaría posteriormente a aplicar medidas de mayor magnitud.

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