El FMI monitorea la demanda de dólares y advierte sobre posibles tensiones cambiarias

El Fondo Monetario Internacional sigue con atención la disponibilidad de divisas y el ritmo de dolarización de los ahorristas ante la posibilidad de que aumenten las presiones sobre el mercado cambiario. Según fuentes consultadas en Washington y Buenos Aires, el organismo no descarta un escenario de turbulencias entre noviembre-diciembre del corriente y febrero de 2027.

La inquietud aparece en un contexto de actividad debilitada, inflación todavía elevada y un tipo de cambio que el Gobierno busca mantener sin grandes movimientos. Dentro del oficialismo conviven posiciones diferentes: mientras algunos funcionarios consideran necesario darle mayor flexibilidad al dólar, otros defienden la estrategia vigente como una pieza central del programa económico y de las perspectivas electorales de Javier Milei.

En ese debate, el ministro de Economía, Luis Caputo, se inclinaría por permitir algún movimiento cambiario, aunque esa postura encuentra resistencia entre los sectores más ortodoxos del Gobierno. Desde espacios cercanos al oficialismo también plantean que una mayor flexibilidad podría favorecer la actividad, aun a costa de más inflación, y reducir el riesgo de pérdida de reservas.

El aumento de las compras de ahorristas

Los datos del Banco Central procesados por la consultora Vectorial muestran una demanda sostenida de moneda extranjera. A agosto, la inflación fue algo superior al 21 por ciento, mientras que el dólar avanzó sólo 4 por ciento. Durante 2026, en 7 meses, las compras de ahorristas alcanzaron los 16.100 millones de dólares.

En 2025, entre abril y diciembre, un período de 8 meses, esas operaciones sumaron 32.200 millones de dólares. El registro de julio concentró la atención: durante ese mes se compraron 3143 millones de dólares, por encima de los 2000 millones señalados como promedio.

El Gobierno atribuye el incremento de julio a los gastos vinculados con las vacaciones. Especialistas consultados, en cambio, interpretan que comenzó una dolarización de carteras asociada al escenario electoral. Fuentes familiarizadas con la dinámica del FMI sostienen que alcanzar compras por 4000 millones de dólares constituiría una señal problemática.

La recomendación que surge desde el organismo es permitir una mayor flotación del tipo de cambio antes de que avance la campaña. La Casa Rosada, por el momento, no considera que el volumen de compras represente un riesgo inmediato y apuesta a que la estabilidad cambiaria desaliente la demanda de divisas frente a otros instrumentos de ahorro.

Caputo dejó entrever su preocupación al pedir, durante una presentación en la Universidad Di Tella, que los estudiantes convencieran a sus padres de sacar los dólares guardados fuera del sistema. En paralelo, el equipo económico mantiene su expectativa de que un dólar con pocos movimientos sea percibido como una señal de estabilidad.

El posible impacto del “Súper Niño”

La oficina local del FMI también realizó consultas entre empresarios vinculados con actividades generadoras de divisas. Los contactos incluyeron a productores sojeros, exportadores y dirigentes de la Sociedad Rural, a quienes les preguntaron por la capacidad de aportar dólares genuinos y por los eventuales daños del fenómeno climático denominado “Súper Niño”.

De acuerdo con las respuestas recibidas, si las tormentas llegan en octubre podrían afectar la siembra de soja. Si se producen más cerca de fin de año, el impacto podría alcanzar, según su intensidad, a las cosechas de trigo y cebada. Los empresarios plantearon que un fenómeno medianamente importante podría ocasionar pérdidas de entre 3000 y 5000 millones de dólares.

Para el Fondo, una merma de ese tamaño hacia diciembre podría profundizar la presión cambiaria. Por esa razón, sus representantes preguntaron a los sectores involucrados qué volumen de divisas podría ingresar y solicitaron estimaciones sobre los daños potenciales en los granos estratégicos.

Pese a esas consultas reservadas, la conducción del FMI mantiene en público un discurso alineado con la descripción oficial de la economía. Julie Kozack, portavoz del organismo, negó el jueves último que la mora fuera un problema. Al mismo tiempo, las conversaciones con empresarios muestran que el Fondo evalúa los riesgos sobre las reservas, el aporte del agro y la creciente demanda de dólares de los ahorristas.

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