El juicio por el asesinato de Federico Martín Aramburú, el exrugbier argentino baleado en París en 2022, avanzó hacia su tramo final con las exposiciones de las querellas. Está previsto que el proceso concluya este viernes 25 de septiembre, mientras las representaciones de la familia y de Shaun Hegarty pusieron el foco en las consecuencias del ataque y cuestionaron la versión de los principales acusados.
Sophie Thonon-Wesfried, abogada de Cecilia Martín Aramburú, madre de la víctima, abrió los alegatos. La letrada señaló que representa el sufrimiento de una madre ante la pérdida de un hijo y retomó la caracterización de un “crimen de odio” planteada previamente por su clienta. También aludió a la sensación de impunidad expresada por la familia.
En ese marco, Thonon-Wesfried vinculó ese dolor con la historia familiar de Cecilia Aramburú: sostuvo que tiene dos primos desaparecidos y que presenció la lucha de una tía por conocer la verdad. La familia de la víctima interviene en el expediente con distintas defensas.
Félix Pelloux representa a Isidro y Rosario Aramburú, hermanos de Federico. Durante su presentación, indicó que Rosario dejó su actividad vinculada a audiencias penales en un juzgado por temor a tener que atravesar situaciones semejantes. Por su parte, Marie Tortos, representante de la viuda y de los hijos de Aramburú, abordó las preguntas que los niños trasladaron a su madre sobre las circunstancias de la muerte de su padre.
La respuesta de la familia y el planteo de Hegarty
Tortos afirmó que la posición de los familiares no está guiada por el odio hacia Loik Le Priol y Roman Bouvier, señalados como los principales acusados, sino por la búsqueda de verdad y respeto. La intervención procuró exponer el impacto persistente que el crimen tuvo sobre el entorno más cercano del exrugbier.
Véronique Massi, abogada de Shaun Hegarty, cuestionó los relatos de Le Priol y Bouvier, a los que consideró falsos. Hegarty estaba junto a Aramburú cuando ocurrió el ataque. Massi sostuvo que su defendido lleva cuatro años afectado por las acusaciones que lo señalan como agresor.
La defensa de Hegarty se refirió así a los testimonios en los que Le Priol y Bouvier dijeron haber disparado en defensa personal, al atribuirles a Hegarty y Aramburú una agresión previa. Le Priol, de 32 años, enfrenta la posibilidad de una condena a cadena perpetua.
Fotos y videos incorporados a la audiencia
La jornada incluyó la exhibición de fotografías y videos inéditos de Le Priol y Bouvier durante su participación en el movimiento estudiantil de ultraderecha Groupe Union Défense, conocido como GUD. El material fue hallado en el teléfono de Lyson R., expareja de Le Priol, acusada de complicidad en el asesinato.
Según lo expuesto en la audiencia, las imágenes muestran a ambos acusados posando con armas, municiones y el rostro cubierto durante movilizaciones. Los registros audiovisuales también contienen referencias a canciones alemanas, prácticas paramilitares e insultos racistas atribuidos a los acusados.
Le Priol justificó ese contenido al decir que era el ambiente en el que se desenvolvía. Lyson R. había manifestado durante su declaración que nunca había visto armas, pese a que los videos fueron tomados por ella. Ante el pedido de explicaciones del juez, afirmó no recordarlo y describió a su expareja como una persona tranquila y discreta durante los dos años que duró la relación.