Las probabilidades de un aumento en la reunión del 27 y 28 de octubre cayeron del 27% a menos del 15% después de sus declaraciones en Bangkok.
El presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, evitó anticipar decisiones sobre la política monetaria durante un debate en Bangkok, en el marco de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Su postura fue interpretada por los inversores como una señal de que el banco central no elevaría la tasa en el encuentro previsto para el 27 y 28 de octubre.
Las probabilidades de una suba, que rondaban el 27% antes de la intervención de Warsh, descendieron a menos del 15% después de sus declaraciones, según el FedWatch de CME Group. El titular de la Fed afirmó: “No me adelanto a las reuniones. No creo en decir ahora lo que podría hacer en las reuniones que tendremos durante el resto del año”.
Warsh recordó que la entidad había garantizado la estabilidad de los precios y que había retirado una dosis de estímulo aproximadamente un mes atrás, en referencia a la suba de tasas de septiembre. Sus colegas, en cambio, señalaron durante las últimas semanas que probablemente sea necesario incrementar los tipos de interés, aunque la mayoría prefiere contar con más datos sobre la evolución de la inflación.
La cautela se mantuvo incluso después de que informes difundidos esta semana mostraran que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y el Índice de Precios al Productor (IPP) superaron ampliamente las proyecciones del mercado y el objetivo de inflación anual del 2% de la Fed.
Durante su exposición, Warsh también destacó que la inteligencia artificial (IA) impulsa un aumento de la inversión en Estados Unidos y otras economías. Según explicó, esa dinámica favorece la productividad y aporta resiliencia al crecimiento estadounidense, aunque en el corto plazo eleva la demanda y genera presión sobre los precios. A mediano plazo se mostró optimista sobre el impacto de la IA, pero advirtió que el avance hacia una mayor productividad en la “economía real” será “muy accidentado”.
El funcionario definió a la inflación como un desafío común y sostuvo que los bancos centrales aplicaron un endurecimiento simultáneo de la política monetaria en la mayoría de las regiones. También afirmó que la economía global muestra una resiliencia que no esperaba meses atrás y expresó su expectativa de que Estados Unidos salga de la situación con una economía más sólida y capaz de liderar el crecimiento mundial.