El Niño podría alcanzar una intensidad récord y extenderse hasta 2027

Los pronósticos internacionales prevén que el fenómeno climático continúe durante los primeros meses de 2027, aunque todavía no existe una fecha precisa para su finalización.

El fenómeno de El Niño se intensifica en el océano Pacífico y podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados. Su evolución puede modificar los patrones de lluvias, temperaturas y fenómenos extremos en distintas zonas de Sudamérica.

El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos (CPC), dependiente de la NOAA, publicó el 8 de octubre un pronóstico que estima una probabilidad superior al 83% de que El Niño conserve una intensidad fuerte a muy fuerte entre enero y marzo de 2027. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), en su actualización de septiembre, calculó una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno persista hasta febrero.

Ninguna de esas proyecciones establece el día en que terminará. El Niño forma parte del sistema climático conocido como ENOS, cuya evolución depende de la interacción entre el Pacífico tropical y la atmósfera. Según la NOAA, las anomalías de temperatura superficial del mar superaron los 4 grados en sectores del Pacífico ecuatorial oriental.

La OMM también proyectó temperaturas oceánicas excepcionalmente elevadas durante octubre, noviembre y diciembre de 2026. Un episodio de gran intensidad puede alterar la circulación atmosférica y afectar los regímenes de lluvia y temperatura, aunque sus consecuencias no son iguales en todos los países ni implican necesariamente fenómenos extremos en cada región.

Un informe difundido el 26 de octubre por la Organización de los Estados Americanos (OEA), elaborado junto con organismos científicos y climáticos internacionales, advirtió sobre un mayor riesgo de precipitaciones abundantes, inundaciones y deslizamientos en sectores de la cuenca del Plata. Esa región comprende áreas de Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay.

El mismo documento anticipó un escenario de déficit de lluvias y sequías en Centroamérica, el Caribe y la cuenca amazónica. En Argentina, el nivel de riesgo en cada provincia dependerá de la evolución de los ríos, las lluvias acumuladas y los pronósticos estacionales. Los expertos aclararon que la presencia de El Niño, por sí sola, no permite determinar cuándo ni dónde ocurrirá una inundación, por lo que el monitoreo continuará durante los próximos meses.

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