Las proyecciones ubican la mayor intensidad del fenómeno entre diciembre de 2026 y enero de 2027, con efectos diferentes según la región elegida para las vacaciones.
El verano 2027 estará condicionado por la evolución de El Niño, un fenómeno que puede alterar los patrones de temperatura y precipitaciones en distintas zonas de la Argentina y de los países vecinos. Los modelos anticipan lluvias superiores a las habituales en varios destinos, aunque el impacto no será uniforme.
El fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) ocurre cuando las temperaturas superficiales del océano Pacífico ecuatorial superan los valores habituales y modifican la circulación atmosférica. Los organismos internacionales siguen el episodio 2026-2027 y estiman que podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte al comienzo del verano. La NOAA indicó que hay una alta probabilidad de que esa condición continúe hasta el trimestre enero-marzo de 2027.
En el pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional para noviembre, diciembre y enero aparecen mayores probabilidades de precipitaciones superiores a lo normal en el Litoral, Córdoba, el oeste de Santa Fe, el este de San Luis, La Pampa y sectores de Buenos Aires. En parte de la región central también se prevén temperaturas medias inferiores a las habituales. La señal climática marca tendencias generales: no permite saber si lloverá durante toda la temporada ni anticipar días concretos de tormenta, por lo que deberá complementarse con pronósticos de corto plazo.
En la Costa Atlántica bonaerense, Mar del Plata, Pinamar, Villa Gesell, Cariló y San Bernardo podrían registrar lluvias normales o superiores a las habituales, con una señal más marcada en el interior bonaerense. En Córdoba, Villa Carlos Paz, La Cumbrecita, Villa General Belgrano y Mina Clavero tendrían mayores probabilidades de precipitaciones y deberán atender especialmente al riesgo de crecidas repentinas en arroyos y ríos. Las tormentas en las zonas altas pueden elevar rápidamente los caudales, aun cuando no llueva en el lugar donde estén los visitantes.
El Litoral, con destinos como Puerto Iguazú, las Cataratas del Iguazú, Corrientes y los Esteros del Iberá, aparece entre las áreas con una señal más fuerte de lluvias. Las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay podrían afectar balnearios, campings, paseos náuticos y circuitos turísticos. En el sur de Brasil, Florianópolis, Balneario Camboriú y Bombinhas también podrían tener más nubosidad y precipitaciones, mientras que Natal, Recife, Maceió, Maragogi y Porto de Galinhas presentarían lluvias normales o inferiores al promedio, junto con temperaturas elevadas.
El comportamiento previsto será desigual en la Patagonia y el noroeste argentino. Bariloche, Esquel y el Camino de los Siete Lagos deberán seguir la evolución de las lluvias y el estado de senderos y caminos, mientras que Las Grutas y Puerto Madryn podrían tener precipitaciones más moderadas que el Litoral o el sur brasileño. En el extremo sur, un escenario más seco y temperaturas elevadas puede aumentar la preocupación por los incendios forestales. En Salta, Jujuy, Catamarca y la Puna se esperan lluvias normales o inferiores al promedio y temperaturas superiores a las habituales en algunas zonas; para los Valles Calchaquíes, Purmamarca, Tilcara y la Quebrada de Humahuaca, habrá que considerar el calor, la exposición solar y posibles tormentas de montaña que afecten rutas y caminos.