La propuesta del Gobierno porteño vincula una porción de la remuneración de las empresas con indicadores operativos, encuestas vecinales y reclamos por barrio.
El Gobierno porteño de Jorge Macri presentó este lunes, durante el inicio de las audiencias públicas, una propuesta para modificar el sistema de pago a las empresas responsables de la limpieza de la Ciudad. El esquema forma parte de los proyectos de pliegos del Servicio Público de Higiene Urbana, que serán sometidos a consulta antes de una licitación pública internacional.
La iniciativa establece una remuneración compuesta por un componente fijo y otro variable. La parte sujeta a variación dependería del cumplimiento de las obligaciones contractuales y de la evaluación que realicen los vecinos sobre la limpieza de sus calles. Según informaron desde CABA, el objetivo es generar un incentivo económico para mejorar las prestaciones: un servicio por debajo de los estándares previstos implicaría un menor cobro.
La evaluación combinaría indicadores técnicos, resultados de encuestas y reclamos de limpieza registrados en cada barrio. Para controlar la operación, el anteproyecto contempla el seguimiento satelital de los camiones, sensores de llenado en contenedores y el procesamiento de imágenes mediante inteligencia artificial. Esas herramientas permitirían verificar recorridos y frecuencias, detectar desvíos horarios e identificar acumulaciones de residuos para orientar el trabajo de cuadrillas de atención inmediata.
El proyecto también propone que un prestador especializado concentre la provisión, reparación y reposición de contenedores y cestos papeleros. Además, plantea ajustar los recorridos y las frecuencias de recolección según la cantidad de residuos generada y las características de cada barrio. Para el barrido manual y mecánico se considerarían el flujo peatonal, el tipo de cuadra y necesidades estacionales, como la caída de hojas, con seguimiento por GPS.
Dentro del contrato se incorporaría la recolección diferenciada puerta a puerta de materiales reciclables, con participación de recuperadores urbanos y cooperativas. También se prevé un circuito para residuos orgánicos, inicialmente destinado a grandes generadores y sectores específicos, con el propósito de reducir el volumen enviado a disposición final. Las empresas, a su vez, deberían presentar propuestas innovadoras y soluciones concretas para mejorar el servicio en los barrios asignados.
El anteproyecto incluye estudios de ingeniería y factibilidad para analizar una eventual planta de tratamiento y valorización energética de residuos. Esos análisis deberán establecer su viabilidad técnica, ambiental, social y económica antes de decidir una posible construcción. En la actual etapa de participación ciudadana, los vecinos pueden formular observaciones, sugerencias y aportes; luego se realizará una revisión técnica y legal, se publicarán los pliegos consolidados y se abrirá el llamado a licitación pública internacional.