Las posiciones especulativas largas superaron nuevamente los 100.000 contratos mientras el mercado espera una posible suba de tasas del Banco de Japón en diciembre.
Las posiciones largas netas en yenes de fondos de cobertura y gestores de activos aumentaron por segunda semana consecutiva, según el último informe de Commitment of Traders de la Commodity Futures Trading Commission de Estados Unidos. El volumen volvió a superar los 100.000 contratos.
El par dólar/yen se mantiene cerca de 158, nivel en torno al cual operó durante todo octubre, con la excepción de un breve repunte de la moneda japonesa el día 23. En su reunión de octubre, el Banco de Japón mantuvo la tasa de política monetaria a un día en el 1,25%, una decisión que estaba prevista por el mercado, aunque los operadores se inclinan por un incremento de 25 puntos básicos en diciembre.
El yen fue la segunda moneda del G10 con mejor desempeño durante el primer semestre del año, detrás de la corona noruega, y ocupa el cuarto puesto si se considera el acumulado anual. La intervención en el mercado cambiario a favor de la moneda japonesa fue un factor relevante para su fortalecimiento, pero los operadores analizan si comenzó un cambio de tendencia y cuestionan que conserve su tradicional papel de refugio seguro.
Ese carácter estuvo vinculado históricamente con el uso del yen como moneda de financiación y con la condición de Japón como país acreedor. En períodos de tensión, el cierre de posiciones cortas en yenes podía favorecer a la moneda, al tiempo que el carry trade perdía atractivo y se esperaba la repatriación de capitales de los ahorristas japoneses. Sin embargo, la moneda parece haber perdido ese estatus en los últimos años. La estratega de Rabobank Jane Foley relacionó el proceso con el fin de la política de flexibilización cuantitativa y cualitativa del Banco de Japón en marzo de 2024.
Desde entonces, el balance del Banco de Japón se redujo casi 18%, lo que disminuyó la protección de los precios de los bonos soberanos frente a las fuerzas del mercado. La mayor inflación, las dudas sobre las tendencias inflacionarias de la primera ministra Takaichi y los temores a una presión política para evitar un endurecimiento monetario impulsaron los rendimientos de los bonos al alza. También cobró relevancia la elevada relación entre deuda y PIB, aunque una alta proporción de los títulos públicos permanece en manos de inversores nacionales y las proyecciones del déficit primario son mejores que el promedio del G7.
El panorama fiscal también quedó condicionado por un presupuesto suplementario aprobado en junio pasado para afrontar el aumento del costo de vida, que desvió el objetivo de largo plazo de alcanzar un superávit primario. Aun así, el crecimiento del PIB y una mayor recaudación generan expectativas favorables, mientras que el resultado del programa de inversión de Takaichi en industrias estratégicas será relevante. Foley mantiene una previsión a tres meses de 155 para el par dólar/yen y considera que una nueva suba de tasas de 25 puntos básicos en diciembre podría contribuir a que la moneda japonesa conserve su fortaleza en 2027 frente a otras divisas del G10.