Más de 51 millones de personas ya votaron por anticipado y nueve estados concentran la disputa por la mayoría en el Senado, mientras una eventual pérdida republicana habilitaría mayor supervisión legislativa sobre la asistencia financiera de la Casa Blanca.
La elección legislativa estadounidense llega a su instancia decisiva con más de 51 millones de sufragios anticipados, de acuerdo con los procesamientos del Laboratorio de Elecciones de la Universidad de Florida. El resultado definirá el equilibrio de poder en Washington y el margen de acción de la administración Trump en materia económica, comercial y de política exterior.
La Cámara de Representantes cuenta con 218 escaños republicanos y 214 demócratas, además de un independiente alineado con el oficialismo y dos bancas vacantes. En el Senado, los republicanos tienen 53 bancas frente a 45 demócratas y dos independientes afines a la oposición. En esta elección se renuevan los 435 escaños de la Cámara baja, 35 bancas del Senado y 36 gobernaciones.
La competencia por la Cámara alta se concentra en Michigan, Ohio, Texas, Maine, Alaska, Kansas, Iowa, Carolina del Sur y Nebraska. Los modelos electorales ubican a los demócratas por delante en Michigan, Ohio, Texas, Maine y Alaska; a Carolina del Sur dentro del margen republicano; a Kansas e Iowa en empate técnico, y a Nebraska con una inclinación hacia el candidato independiente Osborn. En Texas, donde el Partido Demócrata no consigue una victoria legislativa desde hace 32 años, Elon Musk destinó cerca de u$s 190 millones para respaldar al republicano Ken Paxton. En Kansas, la última victoria opositora se remonta a 1932.
Los cierres de comicios, expresados en hora oficial argentina, están previstos para las 21:00 en Carolina del Sur; 21:30 en Ohio; 22:00 en Michigan, Texas, Maine y Kansas; 23:00 en Nebraska; 00:00 del miércoles en Iowa, y 02:00 del miércoles en Alaska. Una derrota republicana que derive en un Congreso adverso reduciría el margen ejecutivo para aplicar aranceles comerciales, realizar operativos masivos de deportación, intervenir en Medio Oriente y disponer asistencia financiera bilateral.
El escenario electoral también está condicionado por la situación económica estadounidense. Aunque el PBI creció a una tasa real anualizada del 3,4% en el último trimestre, la inflación persistente, el menor ingreso disponible, las tasas de interés elevadas, el costo del endeudamiento y el encarecimiento de los combustibles deterioran las finanzas de los hogares. Esa presión reduce el consumo discrecional y afecta el respaldo político del oficialismo.
Para Argentina, el resultado puede incidir sobre la disponibilidad de apoyo financiero estadounidense en un contexto de vulnerabilidad macroeconómica y de proyecciones del Informe de Política Monetaria del BCRA que anticipan una contracción de la actividad en el tercer trimestre. La continuidad de Scott Bessent en el Departamento del Tesoro es considerada clave para eventuales facilidades de liquidez o respaldos en foros multilaterales. Una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes podría someter los desembolsos, programas de ayuda y acuerdos bilaterales con Buenos Aires a una supervisión legislativa más estricta, mientras que una salida de Bessent interrumpiría el canal de negociación directa con el Tesoro.