Emmanuel Carrère: literatura, secretos familiares y temor por el futuro

El escritor francés presentó “Koljós” en el FILBA y repasó los episodios personales y literarios que marcaron su obra, además de expresar su preocupación por el escenario político y la inteligencia artificial.

La visita de Emmanuel Carrère a la Argentina convocó a una multitud, que colmó espacios como el aula magna de la Facultad de Derecho de la UBA. A los 68 años, el escritor francés llegó invitado por el FILBA, impulsado por Pablo Braun y Amalia Sanz, para presentar “Koljós” (Anagrama) y conversar sobre su vida y sus libros.

Su nueva obra reconstruye la historia de cuatro generaciones de los Zurabishvili, una familia aristocrática ruso-georgiana exiliada en París después de la revolución bolchevique y la invasión de Georgia. El relato combina la historia familiar con acontecimientos del siglo XX y llega hasta Vladimir Putin y la guerra en Ucrania. Carrère explicó que el título alude a la palabra que su madre, Hélène Carrère d’Encausse, utilizaba para llamar a sus hijos cuando debían dormir juntos durante los viajes de su padre.

El libro también está ligado a un episodio que durante años permaneció como un secreto familiar. En “Una novela rusa”, Carrère contó que su abuelo había sido colaborador de los nazis, una revelación que provocó un enfrentamiento de tres años con su madre. Según relató, después de la publicación ella le dijo que había hecho bien en darlo a conocer. Para escribir “Koljós”, el autor utilizó archivos, cartas y fotografías conservados por su padre, un historiador amateur.

Carrère señaló que encontró su propia voz mientras escribía “Yo estoy vivo y ustedes están muertos. Un viaje a la mente de Philip K. Dick”, después de atravesar un bloqueo creativo. También ubicó un cambio decisivo en su trayectoria en “El adversario”, el libro sobre Jean-Calude Romand, quien asesinó a su mujer, sus hijos y sus suegros, y estuvo a punto de matar a su amante. El escritor investigó el caso, mantuvo correspondencia con Romand y tardó ocho años en completar la obra, que luego tuvo una repercusión internacional y fue llevada al cine.

Entre sus trabajos posteriores mencionó “De vidas ajenas”, “Limonov”, “El reino”, “Yoga” y “V13”, este último basado en la cobertura durante diez meses del juicio por el atentado yihadista contra el teatro Bataclan, que dejó 90 muertos. Carrère definió su método como una combinación entre la observación de un retratista y una atención constante a que lo escrito resulte interesante para el lector.

Al hablar de política, manifestó su deseo de que surja un candidato de centro derecha o de centro izquierda, alejado de los extremos, y dijo aceptar como un cumplido que lo consideren moderado o socialdemócrata. También afirmó sentirse desamparado ante una realidad que se escapa y expresó temor por el mundo que les tocará vivir a sus tres hijos y a su nieto. Sobre la inteligencia artificial, sostuvo que valora la escritura artesanal y que todavía puede trabajar “en la vieja escuela”, aunque advirtió que los jóvenes enfrentan la hibridación entre máquina y ser humano.

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