Funcionarios y autoridades de Nucleoeléctrica analizaron la operación de las centrales, la extensión de vida de Atucha I, la participación privada y las oportunidades vinculadas con el uranio, el RA-10 y los servicios de ingeniería.
El secretario de Asuntos Nucleares de la Nación, Federico Matías Ramos Napoli, y el presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Juan Martín Campos, participaron del segundo panel de un debate sobre Energía y Minería. Allí analizaron el desarrollo de la actividad nuclear y las posibilidades de que el país exporte bienes, servicios y capacidades técnicas.
Ramos Napoli destacó la Argentina Week en París como “un gran evento” y sostuvo que permitió mostrar “cierta fortaleza política y un rumbo claro” de la Nación y los gobiernos provinciales. Según explicó, las agendas de oil and gas, energía y minerales críticos fueron respaldadas por los gobernadores como una oportunidad de crecimiento para la Argentina.
Campos detalló que Nucleoeléctrica opera tres centrales: Atucha I, en funcionamiento desde 1974; Embalse, desde 1983; y Atucha II, cuya licencia de operación fue otorgada en 2016. Atucha I se encuentra en tareas de mantenimiento y la potencia entregada actualmente llega a 1,3 GW; cuando vuelva a operar, a partir de julio de 2027, alcanzará entre 1,6 y 1,7 GW. La generación nuclear representa entre el 8 y el 10% de la electricidad producida, mientras que la capacidad instalada ronda el 4%.
La extensión de vida de Atucha I comenzó en septiembre de 2024 y contempla prolongar su operación por al menos 20 años más. El proyecto se financia con fondos propios de Nucleoeléctrica y aportes del Tesoro. Ramos Napoli señaló que la empresa ya había completado entre 2016 y 2019 la extensión de vida de Embalse dentro de los costos y plazos proyectados.
Durante el panel también se remarcó que la seguridad es el principal criterio para la operación nuclear. En las tareas realizadas, el personal recibió un 40% menos de la dosis de radiación estimada. Además, Campos indicó que Atucha II ocupa el primer puesto del PI-Index de WANO, con 100 puntos, a partir de variables como la disponibilidad de carga, la confiabilidad, el tiempo de generación y la seguridad.
Ramos Napoli afirmó que la Argentina acumula 76 años de experiencia nuclear y planteó la necesidad de una mayor participación privada. Señaló que el país puede exportar servicios y capacitar a otros Estados para desarrollar sus programas nucleares. También mencionó el RA-10, operativo desde 2024 en Ezeiza, destinado a producir radioisótopos, probar elementos combustibles, realizar investigaciones y dopar silicio. Campos, por su parte, destacó una iniciativa de capitales americanos para construir un reactor en el predio de Atucha y la transformación de Nucleoeléctrica para ofrecer servicios de ingeniería, con posibles proyectos de cooperación en Rumania.
En relación con los minerales críticos, Ramos Napoli identificó al uranio y al torio como recursos centrales para el sector. Dijo que la Argentina cuenta con reservas comprobadas de uranio y que hasta hace 30 años se realizaba explotación minera. También indicó que existen tecnologías para agregar valor mediante la conversión y que ya fue presentada una iniciativa para ampliar una planta destinada a producir exafloruro de uranio, insumo de los procesos de enriquecimiento. Antes de avanzar con la minería, explicó, será necesario retomar la exploración para confirmar las reservas.