La movilización ocurrió por tercer fin de semana consecutivo y derivó en enfrentamientos con la Policía, incendios y daños en distintas ciudades.
Más de 290 manifestantes fueron detenidos durante una nueva jornada de protestas en Francia, según el balance preliminar difundido por las autoridades. La cifra podría modificarse a medida que avancen los operativos policiales.
Las movilizaciones expresaron el descontento de distintos sectores con el Gobierno de Emmanuel Macron. Aunque la participación fue menor que en jornadas anteriores, cuando se reunieron más de 400.000 personas, las convocatorias mantuvieron una importante capacidad de movilización.
El conflicto había comenzado con reclamos estudiantiles por la situación de los establecimientos educativos, la falta de docentes y las dificultades para acceder a la universidad. Con el paso de las semanas, se incorporaron demandas vinculadas con el costo de vida, la desigualdad económica y el funcionamiento de los servicios públicos.
Sindicatos, trabajadores, jubilados y organizaciones sociales también se sumaron a las manifestaciones para cuestionar las políticas del Gobierno francés. Durante la desconcentración de algunas marchas, grupos de manifestantes arrojaron objetos contra los efectivos, que respondieron con gases lacrimógenos y otros elementos antidisturbios.
En distintas ciudades se incendiaron contenedores y se produjeron daños en comercios y en la vía pública. Las autoridades denunciaron además que algunos grupos intentaron ingresar a zonas céntricas con la intención de provocar destrozos y saqueos.
Para prevenir nuevos episodios de violencia, el Gobierno movilizó aproximadamente 70.000 policías y gendarmes. El despliegue se mantiene ante la posibilidad de nuevas protestas, mientras continúa el malestar social por las políticas impulsadas por Macron.