La puesta dirigida por Cinzia Maccagnano se estrenó este domingo en el cierre del FIT Córdoba y propone una mirada centrada en el carpintero que creó a Pinocho.
La directora italiana Cinzia Maccagnano llegó a Córdoba para dirigir “Gepetto”, una relectura del clásico de Carlo Collodi que aborda la relación entre generaciones. La obra tuvo su estreno este domingo, durante el cierre del FIT Córdoba.
Con dramaturgia de Natalia Buyatti, dirección de Maccagnano y codirección de Marta Cirello, la puesta tiene como protagonistas a Beto Bernuez, Florencia Rubio y Patricia Rojo. La historia desplaza el foco hacia Gepetto, interpretado como un hombre atravesado por el dolor que todavía puede recuperar el deseo de vivir.
En esta versión, Pinocho no solo emprende su propio aprendizaje: también transforma la existencia de quien le dio forma. Maccagnano sostiene que el muñeco lleva a Gepetto a “redescubrir la vida” y define al personaje como “muy vital, vivo, sabio”. La directora considera que el relato conserva un valor universal porque trata sobre la formación, el crecimiento y el deseo de conocer el mundo, además de incluir la posibilidad de equivocarse y elegir.
La puesta vincula esa transformación con el papel de las nuevas generaciones. Para Maccagnano, los jóvenes no representan únicamente el futuro, sino también una posibilidad de reactivarlo en los adultos: “El futuro puede volver a encenderse gracias a los jóvenes, que reavivan esa chispa, ese deseo”. La obra incorpora también a la Mujer Pájaro, interpretada por Patricia Rojo, una figura que, según la directora, introduce la idea de que “para vivir necesitamos una ilusión”.
El proyecto surgió del trabajo con la Comedia Cordobesa y marcó la primera llegada de Maccagnano a la Argentina. La producción reúne al Instituto Italiano de Cultura y la Agencia Córdoba Cultura. La directora describió la experiencia como un deseo personal cumplido y afirmó que cree que sentirá “la necesidad de volver aquí”.
“Gepetto” dura 75 minutos y está recomendada para mayores de 14 años. Los títeres fueron realizados por el Teatro Estable de Títeres Santiago Mateos, con la colaboración de Flavia Caminos; la escenografía es de Kirka Marull, las luces de Rafael Rodríguez y el sonido de Luca Solé.