Rodolfo Enrique Godoy, de 89 años, cumple prisión domiciliaria. Los atacantes se llevaron dólares, pesos y un dispositivo GPS antes de escapar en una camioneta.
Rodolfo Enrique Godoy, excoronel del Ejército condenado por delitos de lesa humanidad, fue asaltado y golpeado junto con su esposa en su vivienda del barrio Stella Maris, en Mar del Plata. El hecho ocurrió el lunes por la mañana, mientras el hombre, de 89 años, cumplía prisión domiciliaria.
La banda ingresó luego de permanecer oculta en el patio de la propiedad y esperar a que la pareja abriera una puerta. Los delincuentes, vestidos con ropa negra, guantes y el rostro cubierto, redujeron a ambos, los ataron y los golpearon durante unos 35 minutos.
Tras el robo, los agresores huyeron en una camioneta Ford Ranger 4×4 gris plateada con 4.000 dólares, $470.000 y un dispositivo GPS. La pareja llamó al 911 después de la fuga y una ambulancia concurrió al domicilio para asistirlos por las lesiones sufridas.
La causa fue caratulada como “robo agravado por haber sido cometido en poblado y en banda”. La investigación procura determinar cómo ocurrió el asalto e identificar a los responsables. Hasta el momento, no se estableció si conocían la condena de Godoy. La modalidad utilizada, conocida como “La Dormilona”, consiste en ocultarse dentro de una propiedad y esperar a que sus habitantes abran una puerta para irrumpir.
Godoy fue segundo jefe y jefe de la plana mayor del Grupo de Artillería 1 de Ciudadela durante la última dictadura. En diciembre de 2020, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N.º 1 de La Plata le impuso 25 años de prisión por delitos cometidos contra 84 personas en la Brigada de Investigaciones de San Justo. En diciembre de 2022 recibió otra pena de 18 años por privaciones ilegales de la libertad y tormentos en la comisaría de Ramos Mejía, y también fue condenado por crímenes cometidos en el centro clandestino Sheraton, donde estuvo cautivo el escritor y guionista Héctor Germán Oesterheld.
La permanencia del excoronel en Mar del Plata ya había generado cuestionamientos. En agosto de 2018 fue fotografiado en un café de la ciudad junto con el expolicía bonaerense Alejandro Alberto Menichini, mientras participaba por videoconferencia de un juicio desde una dependencia judicial. Las imágenes provocaron críticas de organismos de derechos humanos sobre las condiciones de la prisión domiciliaria de personas condenadas por delitos de lesa humanidad.