El frío afectó plantaciones en brotación de Tucumán, Salta y Catamarca. Los productores solicitaron la declaración de emergencia, créditos y subsidios para sostener la actividad.
Las heladas registradas en septiembre dañaron entre el 70% y el 100% de los viñedos de distintas zonas de Tucumán, Salta y Catamarca, según la finca, la variedad y la altura. Las bajas temperaturas, de hasta seis grados bajo cero, alcanzaron plantas que ya habían brotado y tenían los primeros racimos en formación.
En Tucumán, el episodio se produjo entre la madrugada del sábado 12 y la del domingo 13. Unos 70 productores frutihortícolas y vitivinícolas se reunieron en la finca Luna de Cuarzo, sobre la ruta nacional 40, y analizaron daños estimados en 70%. Silvia Gramajo, referente de los bodegueros de fincas tucumanas del Valle Calchaquí, dijo en una entrevista con Ámbito que una planta que tenía entre 10 y 15 racimos podría terminar con apenas tres o cuatro.
La misma madrugada también afectó a cultivos de nogal, membrillo, manzana, durazno y almácigos de pimentón. En la zona de Colalao ya había unos 120 productores registrados con pérdidas en fruta, vid y horticultura. Los productores pidieron que se declare la emergencia vitivinícola o agropecuaria y reclamaron créditos blandos y subsidios.
En Cafayate, la helada ocurrió durante el amanecer del lunes 14 y alcanzó cerca de seis grados bajo cero. El ingeniero agrónomo y productor Miguel Ángel Lovaglio describió daños del 70%, 80% y totales, según el sector de su finca. Las uvas destinadas a torrontés y malbec quedaron afectadas y la próxima cosecha estaría comprometida, aunque podría recuperarse una parte menor.
Carolina Martín, de Finca La Carolina, informó que se perdió todo lo que había brotado: “Del 100% que teníamos brotado, el 100% se quemó”. La productora sostuvo que ahora deberán esperar el rebrote para saber si habrá uva para los vinos de 2027. Lovaglio señaló además que de su finca dependen entre seis y diez trabajadores permanentes y más de 50 familias durante la cosecha.
En Tinogasta y Fiambalá, técnicos de la Universidad Nacional de Catamarca relevaron daños por la quemazón de yemas primarias, mientras que otro episodio había sido registrado a principios de mes en Tinogasta. Luis Prenol, docente de Fruticultura de la UNCA, estimó pérdidas de entre 80% y 90% en algunas variedades tempranas y recomendó esperar al menos 15 días antes de intervenir las plantas para verificar si rebrotan las yemas secundarias.
El impacto se sumó a un escenario comercial adverso, marcado por el consumo de vino en baja, el exceso de stock en bodegas y precios de la uva casi iguales a los de 2024 y 2025. Alejandro Martorell, titular de la bodega Altupalka y presidente de Bodegas de Salta, calculó pérdidas de entre $2 y $2,5 millones por hectárea y señaló que el consumo anual pasó de unas 90 botellas por persona en la década del 70 a alrededor de 16 en la actualidad.