La diferencia entre la Tasa Nominal Anual y la Tasa Efectiva Anual permite entender cómo crecen los ahorros cuando se reinvierten el capital y las ganancias.
El interés compuesto se produce cuando los intereses obtenidos se suman al capital inicial y, en el período siguiente, también generan nuevos intereses. Una frase atribuida a Albert Einstein lo describe como “la octava maravilla del mundo”.
Para analizar el rendimiento de un plazo fijo, es necesario diferenciar la Tasa Nominal Anual (TNA) de la Tasa Efectiva Anual (TEA). La TNA informa el interés anual bajo el supuesto de que las ganancias se retiran todos los meses, mientras que la TEA contempla la reinversión del capital junto con los intereses.
El Banco Central de la República Argentina presenta un ejemplo con una inversión inicial de $100.000, una tasa anual del 30% y la reinversión de capital e intereses durante cada año. En ese escenario, el capital acumulado llegaría a $130.000 al año 1, $371.000 al año 5, $1.379.000 al año 10, $19.005.000 al año 20 y $262.002.000 al año 30.
Esos valores son nominales y deben analizarse junto con la inflación anual para calcular la ganancia real, es decir, el resultado una vez descontada la depreciación de la moneda.
En un plazo fijo tradicional, la alternativa mencionada para aplicar este mecanismo es seleccionar la opción de “Renovación automática de capital e intereses”. De ese modo, cada 30 días la ganancia se incorpora al monto depositado y el período siguiente calcula intereses sobre una suma mayor.