Investigan amenazas de bomba contra seis aviones en Europa

Las alertas provocaron desvíos, aterrizajes de emergencia y operativos de seguridad, mientras una ola de ciberataques afectó sistemas de refrigeración de supermercados en al menos nueve países de la Unión Europea.

Seis vuelos comerciales recibieron falsas amenazas de bomba en distintos países europeos. Los episodios activaron protocolos de emergencia, obligaron a desviar aeronaves y movilizaron a fuerzas de seguridad. Las inspecciones no hallaron explosivos ni secuestradores.

En Polonia, un Boeing 737 MAX de LOT que viajaba desde Londres hacia Varsovia fue desviado al aeropuerto de Modlin. El avión llevaba 181 personas y aterrizó a las 10.01, hora local. Luego fue trasladado a un área especial para ser revisado por equipos de seguridad y desactivación de explosivos, mientras el aeropuerto permaneció cerrado temporalmente.

Otro vuelo hacia Varsovia, operado por SAS desde Copenhague, aterrizó normalmente en el aeropuerto Chopin a las 9.28. La compañía confirmó la amenaza y entregó la información a la Policía. En España, un avión de Ryanair procedente de Mánchester aterrizó en Murcia a las 10.50 con 114 pasajeros y siete tripulantes; la aeronave fue inspeccionada por la Policía Nacional, los servicios de emergencia y especialistas TEDAX.

En Bulgaria, un avión procedente de Israel realizó un aterrizaje de emergencia en Sofía después de recibir una amenaza por correo electrónico. La aeronave fue llevada a una zona alejada de la terminal y de otros aviones. El secretario jefe del Ministerio del Interior búlgaro, Lyubomir Nikolov, informó que se reforzó la seguridad aeroportuaria y afirmó que no había indicios de acciones terroristas específicas.

También fueron desviados otros vuelos de Ryanair, incluido uno entre Mánchester y Murcia y dos con destino a Roma desde Lisboa y Dublín; este último fue escoltado por cazas italianos. A esos casos se sumó un servicio de Wizz Air entre Bérgamo y Sofía. La concentración de alertas en un período breve generó sospechas sobre una posible operación coordinada, según analistas citados por el diario Financial Times.

En paralelo, ciberataques afectaron sistemas de supervisión remota de frigoríficos y congeladores industriales en supermercados de al menos nueve países de la Unión Europea, entre ellos Alemania, Italia y Portugal. En algunos establecimientos, las temperaturas llegaron a 50 grados y comprometieron la conservación de los alimentos. La Comisión Europea convocó a Europol y a organismos de ciberseguridad para investigar si existe una conexión entre esos hechos y las amenazas a los vuelos.

Una investigación de la firma Forescout detectó unos 13.000 servicios de refrigeración accesibles por internet en 99 países. Además, el 80% de los equipos de Danfoss analizados tenía firmware desactualizado después de un ataque registrado en Francia el 12 de octubre. Italia movilizó a sus servicios de inteligencia, mientras que el comisario europeo Christophe Hansen calificó los incidentes como un intento deliberado de alterar las cadenas de suministro alimentario y los ubicó dentro de la guerra híbrida. Bruselas aún no identificó a los responsables, aunque diplomáticos europeos señalaron anónimamente a Rusia como posible involucrada.

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