Teherán fortifica instalaciones nucleares, reconstruye arsenales y prepara a civiles mientras Washington evalúa nuevas operaciones en Medio Oriente.
Irán intensificó sus preparativos ante la posibilidad de una nueva ofensiva de Estados Unidos, que el régimen de Teherán estima posible después de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Las autoridades iraníes advirtieron que una operación estadounidense desencadenaría represalias de mayor alcance contra objetivos militares y económicos de países aliados de Washington en Medio Oriente.
Imágenes satelitales analizadas por el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional muestran la construcción de barreras de tierra y otras estructuras defensivas alrededor de instalaciones nucleares como Natanz y Pickaxe Mountain. Las obras buscan dificultar incursiones terrestres y proteger sectores estratégicos. Durante la pausa de los enfrentamientos directos, Irán también avanzó en la reconstrucción de plantas para fabricar misiles y drones y en la reposición de parte de sus arsenales.
El líder supremo, Mojtaba Khamenei, destacó esos trabajos y reconoció dificultades en las cadenas de suministro. A su vez, el general Gholamreza Jalali afirmó que aeropuertos, puertos y centrales eléctricas fueron acondicionados para operar en condiciones de guerra, con refugios y sistemas alternativos de abastecimiento.
El principal responsable de seguridad nacional iraní, Mohsen Rezai, advirtió que su país podría atacar Emiratos Árabes Unidos, centros de datos y cables de internet regionales si Estados Unidos reanuda las operaciones militares. También se transmitió a funcionarios árabes la posibilidad de atacar instalaciones petroleras sauditas y realizar incursiones terrestres en países vecinos. En el estrecho de Ormuz, al menos tres embarcaciones comerciales fueron alcanzadas durante el fin de semana; además, un ataque con drones incendió al petrolero emiratí Petro Dolphin cerca de Omán y dejó desaparecidos a dos marineros indios.
Estados Unidos evalúa enviar equipos de defensa aérea y municiones a sus bases regionales, mientras un tercer grupo de ataque de portaaviones y otra unidad expedicionaria de marines se dirigen hacia Medio Oriente. Aunque Donald Trump descartó una ofensiva antes del 3 de noviembre, mencionó públicamente la posibilidad de atacar Pickaxe Mountain y funcionarios estadounidenses confirmaron que las Fuerzas Armadas analizan distintas opciones.
En paralelo, el Gobierno iraní impulsa concentraciones de apoyo y actividades de preparación militar para civiles. En Teherán se difundieron cursos sobre el uso de armas antiaéreas portátiles y rifles de precisión, mientras la Guardia Revolucionaria mostró entrenamientos de unidades femeninas en tácticas de guerrilla, manejo de armas y drones. En Sabzevar, miembros de esa fuerza visitaron un jardín de infantes para relatar episodios de los enfrentamientos. Behnam Ben Taleblu, de la Fundación para la Defensa de las Democracias, sostuvo que la República Islámica se prepara activamente para una nueva guerra y que las medidas combinan disuasión y planificación militar.