El vicepresidente estadounidense sostuvo que el conflicto fue decisivo en las elecciones legislativas, en las que los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y el Senado. Trump defendió los ataques y Teherán reivindicó el resultado.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó que la guerra con Irán fue la principal causa de la derrota republicana en las elecciones legislativas. Según sostuvo en un extenso mensaje publicado en redes sociales, el conflicto iniciado a fines de febrero provocó un fuerte rechazo entre sectores de la base del partido.
“La razón por la que perdimos es la guerra. El propio presidente lo dijo anoche”, escribió Vance, quien reclamó una discusión abierta sobre el costo político de la intervención militar. También señaló que los votantes priorizaron el fin de la guerra, el costo de vida y la inflación, los intereses de Estados Unidos y un cambio en la relación con Israel.
Vance indicó que la participación republicana había generado expectativas favorables antes de los comicios, pero advirtió que muchos electores de Donald Trump y del propio vicepresidente finalmente no votaron por los candidatos del partido. Además, reconoció que el mensaje económico del oficialismo pudo haber sido insuficiente, aunque insistió en que el conflicto bélico fue el factor central del revés.
Trump coincidió con ese diagnóstico, pero defendió la decisión de atacar Irán y aseguró que volvería a ordenar la ofensiva si tuviera que decidir nuevamente. Los ataques, ordenados junto con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el 28 de febrero, tenían entre sus objetivos la destrucción de la industria nuclear y del arsenal de misiles iraníes, además de impulsar un levantamiento popular contra el gobierno. El material señala que ninguno de esos propósitos se concretó.
El presidente estadounidense también atribuyó el resultado a la dificultad de trasladar el entusiasmo de sus actos de campaña a los candidatos republicanos y afirmó que habría ganado si hubiera integrado las boletas. Frente al futuro Congreso bajo control demócrata, se mostró dispuesto a negociar, aunque recordó que conserva el poder de veto.
En Irán, las autoridades presentaron la derrota republicana como un triunfo propio. El jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, afirmó en X que Trump sufrió una derrota estratégica en el campo de batalla y en el Estrecho de Ormuz, y advirtió que quien ataque a Irán pagará el precio. Miles de personas celebraron en Teherán, mientras el líder supremo Mojtaba Jamenei y el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, vincularon el resultado con un rechazo a la guerra y cuestionaron cualquier expectativa de un cambio en la hostilidad estadounidense.