A los 33 años, el defensor juega el Torneo Regional con Central Argentino de La Banda, en Santiago del Estero, después de haber trabajado como chofer de Uber y atravesado lesiones y problemas de salud.
José Luis Gómez había anunciado en marzo que dejaba el fútbol, luego de varios intentos frustrados por encontrar club y de las dudas sobre su estado físico. Ocho meses después revirtió aquella decisión y volvió a jugar en Central Argentino de La Banda, el equipo de su Santiago del Estero natal. El conjunto acaba de clasificarse a los cuartos de final del Torneo Regional.
“Tengo un sueldo. No es como en los clubes grandes del fútbol argentino, pero alcanza para manejarse”, contó el lateral derecho en una entrevista con Olé. También explicó que vive “al día”, aunque se siente feliz por continuar ligado a la actividad. Antes de regresar a las canchas, trabajó como conductor de Uber para generar ingresos y ayudar a sus hijos y a su familia. En ese período, relató que intentaron robarle dos veces: una con un arma y otra cuando varias personas quisieron abrir la puerta de su auto.
Gómez vinculó uno de los momentos decisivos de su carrera con una lesión en los meniscos externos sufrida después de ser convocado por Jorge Sampaoli para la Selección. La recuperación prevista era de dos meses y medio, pero volvió a jugar a los 45 días para disputar la Copa Libertadores con Lanús. Según explicó, la rehabilitación incompleta provocó un desgaste en los cartílagos y problemas recurrentes en la rodilla.
El defensor integró la Selección en 2017, disputó los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y compartió plantel con Lionel Messi en dos amistosos. Recordó que el capitán argentino era “muy tranquilo”, que le regaló una camiseta y un pantalón, y destacó que ahora puede decirles a sus hijos que jugó con “el mejor del mundo”. También contó que Lionel Scaloni, por entonces ayudante, le había dicho que podía ser considerado para el Mundial de Rusia 2018 si se recuperaba bien.
Formado en Racing, Gómez además pasó por San Martín de San Juan y tuvo una etapa en Lanús, club con el que ganó el torneo local, la Copa Bicentenario y la Supercopa Argentina. En otro tramo de su carrera firmó con Huracán, pero no llegó a jugar porque le detectaron anemia provocada por una pérdida de sangre asociada a hemorroides. Al recordar su infancia y la muerte de su madre, se quebró en llanto y señaló que sus hijos, su padre y sus hermanos son su principal motivación.