Kiki advierte por la falta de relevo generacional en la construcción

La albañila y soldadora Cristina Moya acumula 20 años de experiencia y sostiene que el oficio enfrenta una escasez de nuevos trabajadores, mientras más mujeres buscan abrirse paso en el sector.

Cristina Moya, conocida como “Kiki”, trabaja desde hace dos décadas en la construcción. Actualmente se desempeña como alicatadora y soldadora, en un ámbito donde las mujeres representan el 11,2% de la fuerza laboral, según el Observatorio de la Construcción.

La trabajadora considera que la actividad atraviesa una crisis de relevo generacional por la falta de interés de los jóvenes en incorporarse al oficio. Estudios de la Universidad Pompeu Fabra señalan que solo uno de cada diez empleados del sector tiene menos de 30 años, mientras Kiki sostiene que su generación reúne a buena parte de los especialistas que todavía mantienen la actividad.

Su ingreso al rubro comenzó a los 23 años y estuvo marcado por obstáculos vinculados con el género. Hace 20 años, según relató en diálogo con El Español, a las mujeres les resultaba difícil entrar a una obra en España. Sin antecedentes familiares en la profesión, cursó dos años en una escuela técnica para obtener el título de oficial y, ante la falta de oportunidades, realizó trabajos para personas allegadas con el objetivo de demostrar sus capacidades.

Kiki también describió el esfuerzo físico que exige la tarea y aseguró que la vocación es indispensable para sostenerla. Pese a haber enfrentado actitudes machistas de algunos jefes de obra, afirma que defiende la igualdad a través de la ejecución técnica de su trabajo y destaca la satisfacción que le produce ver terminadas las obras.

Su cuenta de TikTok le permite vincularse con mujeres de Argentina, Perú y España que también desafían el modelo tradicional del sector. Sin embargo, observa que todavía son pocas las que realizan tareas manuales, aunque detecta un crecimiento en la presencia de arquitectas.

La trabajadora busca transmitir ese oficio en su propia familia: uno de sus hijos, de 20 años, ya integra el sector y desarrolla habilidades técnicas. Kiki asegura que la demanda laboral es alta y que esa situación le permite elegir proyectos, mientras reclama un mayor compromiso de las nuevas generaciones con una actividad que, según advierte, necesita renovarse.

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