El campeón del mundo visitó a la familia del expiloto brasileño antes del Gran Premio de Interlagos y recibió un busto con su rostro.
Kimi Antonelli llegó este miércoles a Brasil para disputar durante el fin de semana el Gran Premio de Interlagos. Antes de comenzar la jornada de prensa del jueves, el piloto italiano visitó a la familia de Ayrton Senna en la Fazenda Dois Lagos, en Tauí, a 140 kilómetros de San Pablo.
Bruno y Bianca Lalli, hijos de Viviane, la hermana de Senna, lo recibieron y le prepararon una sorpresa: lo subieron al Lotus 98T-Renault, el auto con el que el histórico piloto brasileño obtuvo dos victorias en la Fórmula 1. Además, le regalaron un busto con el rostro de su ídolo.
Antonelli también decidió mantener el número 12 en su auto, pese a que tras consagrarse campeón del mundo en el Gran Premio de México podía utilizar el 1. El italiano explicó que ese era el número de Senna y que conservarlo representaba “una forma de mantener los pies sobre la tierra, de seguir siendo humilde”.
Marco Antonelli, padre del piloto, destacó la fortaleza mental de su hijo y su capacidad para concentrarse. “Nunca ve las cosas en negativo y, incluso cuando algo no funciona, busca la solución para volver a ponerlo en orden”, afirmó, y agregó que esa cualidad se suma a su capacidad para mantener la concentración.
Durante su segunda visita a Brasil, el piloto boloñés también volvió al Cementerio de Morumbí para visitar la tumba de Senna, un gesto que ya había realizado en la previa del Gran Premio de San Pablo de 2025. En aquella oportunidad contó que regresó dos veces en el mismo día por la tranquilidad que le transmitió el lugar y definió al brasileño como su inspiración, aunque nunca pudo verlo correr en vivo.