La Reserva Federal elevó en un cuarto de punto la tasa de fed funds, que pasó a ubicarse en el rango de 3,75%-4%, y también aumentó en un cuarto de punto la tasa de crédito primario, hasta 4%. La resolución coincidió con lo que descontaban los futuros y reunió el respaldo de los doce votantes.
El dato político de la reunión fue el papel de Kevin Warsh. El nuevo chairman encabezó una decisión unánime y, según el análisis de Gordon Gekko en Diálogos de Wall Street, el resultado despeja la versión de que Warsh rechazaba un alza pero podía quedar sometido a un directorio adverso. El primer incremento de tasas en tres años fue, bajo esa lectura, una iniciativa del propio titular de la Fed.
Inflación elevada y una señal de autonomía
El comunicado de la Fed fue breve, aunque preciso sobre sus fundamentos: la inflación continúa elevada. A la vez, la autoridad monetaria no observa problemas en el empleo ni en la economía real que alteren ese diagnóstico. La medida reabre la discusión sobre si el organismo actuó exclusivamente por sus condiciones macroeconómicas o si buscó además ratificar su independencia frente a las expectativas atribuidas a la Administración Trump.
Gekko sostuvo que el ajuste ya podía haberse adoptado en julio y que los informes posteriores de empleo e inflación, junto con la evolución de la guerra en Irán, reforzaron ese argumento. En su opinión, avanzar ahora con una corrección acotada reduce el riesgo de tener que aplicar más adelante una respuesta drástica y más corrosiva.
La reunión de julio había dejado una dificultad adicional para Warsh: tres disidencias y una explicación considerada insuficiente sobre la decisión de mantener entonces las tasas sin cambios. El gobernador Waller expuso el 3 de septiembre las razones de su apoyo a aquella moción y delineó con claridad su función de reacción, una intervención que recibió una reacción comprensiva de los mercados. Para Gekko, Warsh no logró ofrecer una justificación comparable.
Mercado, tasas cortas y próximos movimientos
La suba también fue cuestionada por quienes la vincularon a una sola lectura de la inflación minorista de agosto, luego de que Warsh se refiriera al tema en Jackson Hole. Gekko rechazó esa explicación: afirmó que una decisión de tasas no debe descansar en un único indicador, sino en la evidencia acumulada durante meses. A su juicio, la Fed demoró su respuesta, mientras los mercados empezaron a elevar sus tasas en marzo.
Antes de la resolución, la tasa a dos años se encontraba casi un punto porcentual completo por encima de fed funds. Tras la decisión, la tasa de dos años volvió a trepar, pero Gekko señaló que la brecha se redujo en 22 puntos base. Desde esa perspectiva, Warsh no estaría actuando con premura, sino siguiendo una trayectoria que el mercado ya había anticipado.
La persistencia de la guerra en Irán y la escasez de energía dejan abierta la discusión sobre la potencia de la política monetaria para moderar los precios. Sin embargo, Gekko indicó que el mapa de puntos, sin la opinión de Warsh, sugiere otro retoque antes de finalizar el año y proyecta que la inflación caerá más de un punto el año próximo.