Diez miembros del Comité Federal de Mercado Abierto apoyaron la continuidad de la tasa, mientras que otros dos votaron por una suba de 25 puntos básicos.
La Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo su tasa de interés de referencia en un rango de entre 3,75% y 4%, una decisión que coincidió con las expectativas del mercado. El organismo tomó la medida en un escenario de inflación todavía elevada y actividad económica sólida.
La votación mostró diferencias dentro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC): diez integrantes respaldaron conservar las tasas sin cambios y dos propusieron incrementarlas en 25 puntos básicos. La Fed indicó que necesita contar con más información para definir los próximos pasos y ratificó que busca llevar la inflación al 2%.
El nivel de las tasas estadounidenses condiciona las condiciones de financiamiento para los países emergentes. Cuando los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos son elevados, los inversores pueden privilegiar activos considerados más seguros y exigir una prima mayor para prestar a países con más riesgo.
En Argentina, esa diferencia de rendimiento se refleja en el riesgo país, indicador elaborado por JP Morgan. Entre el 16 de septiembre, cuando la Fed había subido su tasa, y el viernes previo a la nueva decisión, el indicador argentino pasó de 510 a 707 puntos básicos. Ese período no incluye los movimientos posteriores relacionados con la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.
El aumento del costo financiero complica la posibilidad de que el Gobierno refinancie vencimientos de deuda mediante nuevas colocaciones internacionales. Según un relevamiento citado por TN, el mercado esperaba mayormente estabilidad en octubre, aunque contemplaba una suba de 25 puntos básicos en la reunión prevista para diciembre. Balanz también señaló que se evaluaba la posibilidad de dos aumentos adicionales de 25 puntos básicos durante 2027.
La evolución del riesgo país argentino también depende de factores internos, entre ellos la capacidad de pago del Estado, la disponibilidad de divisas y la confianza de los mercados en la política económica. Una política monetaria estadounidense más restrictiva podría sostener la presión sobre el costo del crédito externo.