La inflación de Estados Unidos sigue elevada y reaviva la atención sobre las tasas

La inflación de Estados Unidos continuó en niveles elevados durante agosto y volvió a colocar la política monetaria en el centro de la discusión. El índice de precios al consumidor subió 3,4 por ciento interanual, la misma variación registrada en julio y levemente por encima de lo previsto por el mercado.

El Departamento de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS) difundió el informe este viernes. Los economistas relevados por FactSet habían anticipado un incremento del 3,3 por ciento.

La energía impulsó el aumento mensual

Frente al mes anterior, los precios avanzaron 0,4 por ciento. La energía fue el componente de mayor incidencia, en medio del encarecimiento internacional del petróleo y de los efectos del conflicto con Irán.

La gasolina aumentó 3,9 por ciento en agosto y representó más de un tercio de la inflación mensual. De acuerdo con la Asociación Americana del Automóvil, su precio promedio se ubicó este viernes en 4,30 dólares por galón.

El movimiento resultó más pronunciado en el diésel. El promedio nacional llegó a 6,06 dólares por galón, mientras que un año atrás había sido de 3,71 dólares. La variación acumulada en doce meses fue superior al 60 por ciento.

Otros gastos relevantes para los hogares también registraron subas. Los alimentos se encarecieron 2,1 por ciento en la comparación interanual y los costos asociados con la vivienda aumentaron 0,3 por ciento durante agosto.

La inflación subyacente y las decisiones de la Fed

La Reserva Federal sigue con especial atención la inflación subyacente, que deja fuera del cálculo a los alimentos y la energía debido a las fuertes oscilaciones que pueden mostrar por factores climáticos, productivos o geopolíticos.

Ese indicador avanzó 0,3 por ciento mensual en agosto, por encima del 0,2 por ciento que esperaban los analistas. El resultado reforzó las expectativas de una posible nueva suba de las tasas de interés en la reunión de la Reserva Federal prevista para el próximo 16 de septiembre.

Antes de la publicación del informe, el mercado atribuía una probabilidad superior al 50 por ciento a un aumento de tasas. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, había afirmado semanas atrás que el control de la inflación seguía siendo la prioridad del organismo, cuya meta oficial se mantiene en el 2 por ciento anual.

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