Las consultoras prevén una desaceleración más lenta por factores estacionales, ajustes regulados y posibles efectos climáticos sobre la producción y los alimentos.
Las proyecciones privadas ubican la inflación argentina en torno al 2% mensual durante los próximos meses. Oxford Economics calculó un promedio de 2,1% para el próximo semestre, por encima del 1,7% mensual previsto por el consenso del BCRA. Camilo Tiscornia, titular de C&T, estimó en diálogo con Ámbito que el índice se moverá entre 1,5% y 2% mensual.
El dato de septiembre mostró una variación del 1,9%, frente al 1,7% de agosto. En cambio, la inflación núcleo bajó del 1,8% al 1,7%. La aceleración general estuvo acompañada por un aumento del 2% en los alimentos y por mayores incrementos en vivienda, mientras que las verduras continuaron su proceso de normalización.
Entre las presiones previstas aparecen los componentes estacionales y los precios regulados. El Presupuesto 2026 presentado por el Gobierno contempla una reducción de los subsidios a la energía y al transporte, con tarifas que cubrirían en promedio más del 88% del costo real de abastecimiento. Oxford Economics también señaló que el traslado de las bajas internacionales del petróleo a los precios internos sería gradual, mientras YPF recupera ingresos perdidos bajo su actual mecanismo de “buffer de precios”.
Tiscornia identificó además a la carne como un riesgo para el índice hacia el cierre del año, especialmente desde noviembre, diciembre y el comienzo de las vacaciones de verano. Un informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina indicó que, después del aumento de marzo, los precios se mantienen relativamente estables en carnicerías y supermercados, aunque suelen subir durante las fiestas de fin de año.
El posible impacto de El Niño sobre los precios de los alimentos todavía genera escenarios contrapuestos. Oxford Economics advirtió que las lluvias intensas podrían favorecer las cosechas y moderar la inflación alimentaria, aunque las inundaciones también podrían afectar la oferta; su efecto se sentiría con mayor intensidad hacia fines de 2026 y principios de 2027. En sentido favorable, un análisis de S&P Global Market Intelligence publicado a principios de septiembre sostuvo que Argentina sería la única economía sin presiones inflacionarias estadísticamente significativas por El Niño, debido a una eventual expansión de la oferta interna de alimentos. Tiscornia afirmó que por ahora no observa una perspectiva negativa para las cosechas, aunque señaló que el contexto internacional podría presionar sobre los precios locales.
El Banco Mundial, en su informe regional publicado el 6 de octubre, alertó que el fenómeno puede provocar perturbaciones en la agricultura y la generación hidroeléctrica, con subas en alimentos y energía. El FMI también advirtió en la presentación de sus perspectivas económicas mundiales de octubre que los eventos extremos vinculados con El Niño podrían alterar los mercados de materias primas y agravar las presiones sobre la oferta. En Argentina, el efecto aún no está definido: una buena cosecha podría amortiguar el impacto que sufran otros países de la región, mientras continúan las presiones locales en sectores regulados como vivienda, servicios públicos, comunicación y salud.