Especialistas del IMD Business School plantean que los directores financieros deben integrar datos, modelos y agentes, revisar la forma de medir el desempeño y fijar límites para la autonomía de los sistemas.
La incorporación de inteligencia artificial (IA) exige que las áreas financieras modifiquen sus capacidades y su forma de trabajar. En ese proceso, los directores financieros —CFO— tienen que tomar decisiones sobre la organización de los flujos de trabajo, los criterios de productividad y la supervisión de los sistemas que pasan de recomendar acciones a ejecutarlas.
Una de las prioridades es construir un sistema financiero integrado, en lugar de sumar herramientas aisladas. La propuesta consiste en combinar datos, modelos y agentes para tareas como la planificación, los reportes, la gestión de riesgos y la asignación de capital, al tiempo que se define en qué procesos importan especialmente la velocidad, la escala y la consistencia y en cuáles debe mantenerse el criterio humano.
El uso de IA también requiere revisar los indicadores de productividad y desempeño. Para los especialistas, las métricas basadas en la cantidad de empleados, el esfuerzo o el nivel de actividad resultan insuficientes cuando agentes de software toman decisiones de manera continua y a gran escala. Por eso, plantean medir la calidad de los resultados, los tiempos de ciclo, la precisión de las decisiones y su impacto económico.
En ese marco, los CFO deberían impulsar una mayor fluidez en datos: la capacidad de interrogar modelos, poner en duda sus supuestos y convertir señales complejas en decisiones estratégicas. Además, tendrían que establecer dónde se admite la autonomía, cómo se tratan las excepciones, desde qué umbrales se escala un caso y quién asume la responsabilidad, especialmente en ámbitos regulados y de alto riesgo. La gobernanza, según el planteo, debe equilibrar velocidad y control, así como innovación y responsabilidad.
Las recomendaciones fueron elaboradas por Salvatore Cantale, profesor de Finanzas y director del IMD Global Board Center desde 2026; Konstantinos Trantopoulos, asesor senior e investigador asociado del IMD; y Michael R. Wade, profesor de Estrategia y Digital del IMD y director del Global Center for Digital and AI Transformation. Los autores sostienen que rediseñar el trabajo en organizaciones integradas por personas y agentes, junto con la medición del desempeño y los límites de autonomía, puede convertir la inteligencia en una fuente duradera de ventaja competitiva.