La OCDE redujo su previsión para Argentina y espera una desaceleración de la economía mundial

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) corrigió a la baja sus previsiones para la Argentina y planteó que la actividad local perdería ritmo luego de un crecimiento del 4,5%. Para este año, el organismo ubicó su estimación de expansión en 2,6%, con un ajuste de -0,2% respecto de su cálculo previo.

La revisión también alcanzó a la proyección para el año siguiente, que quedó en 3,0%, tras una modificación de -0,5%. El informe trimestral no presenta ese escenario como un freno aislado: lo vincula con un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y por la persistencia de factores que pueden afectar la evolución de los precios.

Inflación y costos energéticos

En el diagnóstico sobre la Argentina, la OCDE señaló que prevé una desinflación más pronunciada. Su estimación para este año sitúa la inflación en 30,8%, aunque advirtió que ese proceso enfrenta dificultades asociadas a los costos de la energía y de los fertilizantes.

La mención a esos obstáculos integra un panorama en el que el organismo contempla presiones externas sobre las economías. En particular, el reporte identifica a la volatilidad como un riesgo relevante, aun cuando considera que el impacto de los shocks podría ser parcialmente contenido por otras dinámicas.

Entre esos elementos, la OCDE destacó el efecto del respaldo fiscal aplicado a las tarifas energéticas y el impulso de las inversiones vinculadas con la inteligencia artificial. Según su evaluación, esos factores contribuirían a amortiguar parte de las consecuencias de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.

Una mejora acotada para el escenario global

Para la economía mundial, la entidad con sede en París elevó levemente su cálculo de crecimiento para 2026. La proyección del Producto Interno Bruto global quedó en 2,9%, luego de una mejora de una décima en relación con la estimación anterior.

El organismo sostuvo que la actividad internacional se desaceleró, aunque conservó una capacidad de resistencia mayor a la prevista. Esa resiliencia aparece como uno de los fundamentos de la corrección al alza para el producto global, pero no elimina las advertencias sobre un escenario sujeto a cambios bruscos.

Así, el informe combina una perspectiva de mayor fortaleza relativa para la economía mundial con una moderación esperada para la Argentina. El resultado dependerá, de acuerdo con el diagnóstico de la OCDE, de cómo evolucionen las tensiones externas, los costos energéticos y el proceso de desinflación.

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