La Corte Suprema, que ya declaró inconstitucional la reelección indefinida del gobernador de Formosa, que lleva casi cuatro décadas en el poder, debe decidir ahora sobre una cláusula transitoria que lo habilitaría a un nuevo mandato
Las graves debilidades institucionales de mi provincia, Formosa, vuelven a los estrados de la Corte Suprema. Una vez más, nuestro máximo tribunal debe pronunciarse sobre las acciones de un gobierno que lleva décadas corriendo los lÃmites de la República.
Para comprender las proporciones del problema conviene empezar por un dato elemental: Gildo Insfrán ocupa la cúspide del Poder Ejecutivo formoseño desde 1987. Fue vicegobernador durante dos perÃodos y, desde 1995, gobernador de la provincia.
Hoy transita su octavo mandato como gobernador y, sumados los dos perÃodos anteriores como vicegobernador, acumula diez mandatos ininterrumpidos integrando la fórmula provincial. Sus siete mandatos anteriores como gobernador sencillamente dejarÃan de contar.
Alguna vez la República tiene que alcanzar a Insfrán.