La medida que restringe las apuestas deportivas y sus patrocinios podría afectar acuerdos millonarios y abrir una oportunidad para los equipos argentinos en las competencias sudamericanas.
Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido este domingo como presidente de Brasil tras derrotar en el balotaje a Flávio Bolsonaro. Con aproximadamente el 51,8% de los votos válidos, se impuso por una diferencia cercana a los 4,4 millones de sufragios y asumirá su nuevo mandato el 5 de enero de 2027.
La continuidad de Lula también impacta sobre el fútbol brasileño, porque el 25 de septiembre firmó la Medida Provisoria 1.394/2026. La norma prohíbe la explotación, oferta, intermediación y publicidad de las apuestas deportivas y los juegos online, además de impedir los patrocinios de las casas de apuestas. Para convertirse en permanente, todavía debe ser aprobada por la Cámara de Diputados y el Senado.
De acuerdo con un relevamiento de Sports Value, las empresas del sector aportaron 1.143 millones de reales en patrocinios a los 20 clubes brasileños de mayores ingresos durante 2025. Ese monto representó el 34% de sus ingresos por marketing y fue un 85% superior a los 618 millones de reales registrados en 2024. Además, 14 de los 20 equipos de la Serie A tenían una casa de apuestas como patrocinador principal.
Entre los acuerdos más importantes estaban el de Flamengo con Betano, por 268,5 millones de reales; Corinthians con Esportes da Sorte, por 150 millones; Sao Paulo con Superbet, por 113 millones; y Palmeiras con Sportingbet, por 100 millones. También figuraban Atlético Mineiro, con 62 millones; Botafogo, con 55 millones; Fluminense, con 52 millones; Vasco da Gama, con 50 millones; y Grêmio, con 46 millones.
Luiz Eduardo Baptista, presidente de Flamengo, estimó que el fútbol brasileño podría perder alrededor de 2.500 millones de reales durante 2027 si la prohibición se mantiene. La cifra es una proyección que incluye un impacto más amplio que los contratos de las camisetas. Flamengo exhibió el mensaje “Prohibir no es proteger” en el espacio de su patrocinador principal, mientras clubes de la Serie A y federaciones estaduales difundieron un pronunciamiento conjunto contra las consecuencias económicas de la medida.
Una eventual reducción de los ingresos podría llevar a los grandes clubes brasileños a revisar contratos, moderar sus inversiones en refuerzos o reducir gastos. Esa situación podría achicar la diferencia presupuestaria con los equipos argentinos en la Copa Libertadores y la Sudamericana, aunque Brasil todavía conservaría recursos provenientes de los derechos televisivos, la venta de jugadores, los socios y otras actividades comerciales. El efecto final dependerá de la aprobación parlamentaria y de la capacidad de los clubes para reemplazar esos patrocinios.