La Reserva Federal de Estados Unidos resolvió elevar las tasas de interés por primera vez desde julio de 2023 y las ubicó en un rango de entre 3,75% y 4%. La decisión, adoptada para enfrentar una inflación que el organismo considera demasiado alta, se aparta de los reclamos del presidente Donald Trump, que venía exigiendo una reducción de los costos de endeudamiento.
El incremento fue de un cuarto de punto porcentual y contó con el respaldo unánime de los 12 integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto. Tras dos días de deliberaciones, la Fed comunicó que su objetivo es favorecer un retorno más rápido a la meta de inflación anual de 2%.
Inflación y fortaleza de la economía
El presidente de la entidad, Kevin Warsh, sostuvo que la inflación lleva demasiado tiempo en niveles elevados. En su exposición posterior al anuncio, afirmó que la economía estadounidense parece estar fortaleciéndose y mencionó el gasto de los consumidores, la inversión de capital y otros indicadores como elementos de ese panorama.
Los datos conocidos la semana pasada sumaron presión sobre la autoridad monetaria. La inflación interanual fue de 3,4% en agosto, mientras que los precios subyacentes, sin alimentos ni energía, repuntaron 0,3% respecto del mes anterior. La Fed evalúa además el impacto de la guerra en Medio Oriente y de la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz en los precios de los combustibles.
Warsh ya había advertido en la conferencia económica de Jackson Hole que tenía poco margen para evitar una suba, dada la distancia entre la inflación y la meta fijada por el organismo. Entre los factores señalados por especialistas también aparece el aumento de los costos globales de endeudamiento a largo plazo.
Presión política y próximos pasos
La medida abre un nuevo foco de fricción con la Casa Blanca. Trump había intensificado su presión para que la Fed recortara las tasas con el argumento de que un país fuerte requiere un tipo de interés más bajo y una mejor capacidad crediticia. Incluso había amenazado con dejar de comerciar con países que mantienen superávit comercial con Estados Unidos si el banco central no reducía los costos de endeudamiento.
Consultado sobre sus conversaciones con el mandatario en los días previos a la decisión, Warsh evitó pronunciarse. También declinó entrar en el debate sobre las exigencias presidenciales e insistió en que la Reserva Federal se mantendrá dentro de su propio ámbito de actuación.
El anuncio se produjo mientras se intensifica la campaña para las elecciones de medio término del 3 de noviembre próximo, con la inflación y la gestión económica de Trump entre los asuntos centrales para los votantes. La Fed aún tiene otras dos reuniones antes de fin de año y sus previsiones contemplan que podría haber otro ajuste, aunque Warsh no dio señales concretas sobre el ritmo de las próximas decisiones.