La Selección volvió a reunirse en el predio Lionel Andrés Messi de la AFA para una convocatoria atravesada por una ausencia inédita: Lionel Messi no estuvo entre los futbolistas. El encuentro marcó el comienzo de una instancia diferente para el plantel, luego de que el capitán comunicara su retiro de Argentina.
El impacto excede lo estrictamente deportivo. Messi fue una referencia central durante más de dos décadas y dejó una marca que, según el clima que rodea al equipo, se expresa en la pertenencia al grupo, la exigencia cotidiana y la voluntad de sostenerse aun en los momentos adversos. Esa herencia será parte del punto de partida para lo que viene.
La convocatoria tiene además un componente especial por el reencuentro posterior al Mundial y por la despedida prevista para el 6 de octubre, cuando Argentina se mida con Benín en el Monumental. La jornada estará cargada de emociones por la dimensión de lo compartido con el capitán y por la certeza de que se cierra una etapa.
Un desafío para Scaloni y el plantel
Para Lionel Scaloni y sus dirigidos, la tarea no se limita a resolver cómo jugar sin una figura de esa magnitud. También supone administrar el cambio de ciclo sin perder los rasgos que hicieron fuerte al seleccionado. La ausencia de Messi será imposible de ignorar, tanto dentro del campo como en todo lo que representa para el grupo.
El plantel cuenta, sin embargo, con jugadores que crecieron cerca suyo y que pudieron incorporar experiencias, responsabilidades y una forma de entender la competencia. La nueva etapa demandará una respuesta colectiva: no habrá reemplazo individual para Messi, pero sí una necesidad de que el equipo profundice sus recursos y sostenga su funcionamiento.
La comparación con Diego Maradona aparece como una referencia inevitable frente a la salida de un emblema. Ambos dejaron una huella que no se agota en sus actuaciones, y el vacío que generan convive con una presencia persistente en la memoria y en la identidad del seleccionado.
Continuidad con una identidad propia
El reto para Argentina será conservar la ambición de mantenerse entre los mejores sin quedar detenida en la nostalgia. El ciclo que se abre no se presenta como una repetición del anterior, sino como una fase distinta, marcada por la obligación de construir nuevas respuestas a partir de convicciones ya consolidadas.
Cuando el equipo vuelva a competir, iniciará un recorrido sin Messi en la cancha, aunque con elementos que su paso ayudó a consolidar. La responsabilidad de Scaloni y de los futbolistas será transformar ese legado en impulso para que la Selección continúe avanzando.