La Sociedad Rural Argentina (SRA) resolverá este miércoles quién encabezará la entidad, en una elección que enfrenta al presidente Nicolás Pino con su actual vicepresidente, Marcos Pereda Born. Cerca de 3.000 socios están habilitados para votar de manera electrónica en una de las internas más competitivas de los 160 años de la institución.
La definición llegará durante la asamblea general del 9 de septiembre, después de una campaña atravesada por discusiones sobre la alternancia en la conducción, el funcionamiento de los Registros Genealógicos y la posición que debería asumir la entidad frente al gobierno de Javier Milei.
De aliados a rivales
Pino y Pereda habían alcanzado juntos la conducción de la SRA como parte de un proceso de renovación que desplazó al espacio que durante años mantuvo el control institucional. Esa sociedad política se desarmó y dio paso a una competencia centrada, entre otros puntos, en la lectura del estatuto y en la habilitación del actual presidente para presentarse nuevamente.
La interna también quedó condicionada por las dificultades surgidas durante la modernización del sistema de Registros Genealógicos. Los inconvenientes provocaron reclamos dentro de la organización y llevaron a Pino a disculparse públicamente en su último discurso durante la Exposición Rural de Palermo.
Pereda cerró su campaña con un llamado a abrir “una nueva etapa” y planteó que la votación no se limita a una disputa personal, sino que contrapone “2 modelos de gestión”. Entre sus propuestas mencionó el fortalecimiento de los valores institucionales, la profesionalización de los servicios destinados a los socios y una mayor unidad del sector agropecuario.
El vínculo con el Gobierno, otro eje de la discusión
Las diferencias también alcanzan a la relación de la SRA con la Casa Rosada. Mientras Pino desarrolló un trato cercano con Milei, Pereda propuso preservar una mayor autonomía institucional. “La Sociedad Rural no nació para ser vocera de los gobiernos sino del campo”, sostuvo el candidato opositor.
La elección se realizará en un escenario productivo que incluye una cosecha superior a los 170 millones de toneladas y exportaciones calculadas en 50.000 millones de dólares. Aun con esas cifras, la reducción de las retenciones permanece entre las principales demandas del sector.
El resultado no sólo determinará quién ocupará la presidencia de la entidad. También definirá qué orientación prevalecerá después de la ruptura entre dos dirigentes que llegaron juntos al poder y que ahora disputan el rumbo institucional, la administración de sus servicios y el grado de cercanía con el Gobierno.