Acorralada por deudas millonarias y tras ocho meses sin pagar salarios, la histórica láctea solicitó el concurso preventivo.
La profunda recesión económica que atraviesa el país suma una nueva víctima en el tejido productivo. La centenaria firma Lácteos Verónica solicitó formalmente el concurso preventivo de acreedores, sumándose a la creciente lista de empresas que se declararon en quiebra o cerraron sus puertas en las últimas semanas en distintos puntos del país.
La tradicional compañía láctea, fundada en 1923 en la localidad homónima de Verónica (Buenos Aires) con plantas en las localidades santafesinas de Lehmann, Suardi y Clason, llegó a procesar más de un millón de litros de leche diarios. Aun así, la acumulación de deudas con los tamberos provocó el corte en el suministro de materia prima, manteniendo la producción completamente paralizada desde comienzos de año.
De acuerdo con los registros del Banco Central, la empresa acumula un pasivo financiero que supera los $15.900 millones, además de sumar miles de cheques rechazados sin fondos y abultados compromisos impagos con bancos, la agencia recaudadora ARCA y proveedores.